2005-03-25

Niño con juguete nuevo

Hoy tuve una salida muy particular con nuevos amigos, a nuevos lugares y haciendo cosas nuevas y me sentí en mi elemento.... Me sentí agradable, agradado, respetado e incluso admirado... Es como si de repente me hubiera desdoblado a mi mismo en cuerpo y esencia y me observara desde arriba del salón donde la música estridente, incoherente, insólita y a la vez divertida nos llenaba como si fuera el aire a los pulmones.

Por supuesto algunos elementos eran más allá de lo normal y estaban alineados y predispuestos para ir en contra de lo que quería, así que opté por dejarlos de lado y disfrutar lo que sí había, antes de quejarme por lo que no estaba.

Si hiciera esto más seguido y con más situaciones, sería feliz? O simplemente más conformista?

Atte.,

2005-03-19

The stars like dust

"Había un tenue murmullo en el dormitorio, casi imperceptible, un ligero sonido irregular, inequívoco y mortífero"...

Obviamente algo ha pasado, algo es diferente. No escribir por tanto tiempo es síntoma de los problemas que me aquejan y siguen aquejando. Pero también que las mentiras con las cuales auto-complazco mi espíritu, mi ego, mis emociones, mi realidad, han caído muy bajo.

HE INICIADO una espiral descendente y agresivamente efectiva, que simplemente no me deja dormir bien. Es un período de auto-destrucción evidente, singular y estúpido que no me atrevo siquiera a compartir con toda la efectividad necesaria, pero aún así, con la esperanza de que el universo entre líneas vea lo que tiene que ver.

Cuando noche tras noche por un motivo u otro, a veces provocado, otras simplemente casualidad y en muchas dirigido por mi inconsciente, me despierto, descubro lo mismo una y otra vez. La breve calidad de la noche que dejó de ser sueño reparador para convertirse en una nueva fuente de angustia -más bien- en un medidor de la calidad de la verdad que rodea -ahora- mi mundo físico, mi mundo emocional, y mi gran confusión emocional.

De todas maneras, el continuo de las dudas de la existencia sigue allí, planteándose sin cesar y mostrándome nuevas fuentes de miedo que no conocía -ahora añado el del futuro incierto- el de la inevitabilidad de lo inevitable, el de la muerte en el futuro lejano, cercano o inmediato y también el del ridículo proceso de acumulación de vida, historias, memorias que no quedan, que aportaron algo pero que tal vez no sea visible al tapiz del universo, al tejido de lo que viene.

Como sea, aprenderé nuevamente a ver lo nuevo y a vivir con ello.

Atte.,