2005-08-21

Los sabores de la Alegría

La vida es en parte como la cocina, la hay rápida, delicada, fuerte, suave, buena, mala, improvisada, trabajada, exquisita, pecaminosa, indebida, prohibida que no podría en este momento imaginarme todas las posibilidades y mucho menos decir que la he probado completa, que conozco mucho o que soy un experto.

Las cuatro sensaciones sápidas primarias son ácido, salado, dulce, y amago pero hay millones de sabores que resultan de las combinaciones infinitas de estos sabores; y es así como hoy, antes de seguir por la espiral del apocalipsis emocional o por la montaña rusa de los desequilibrios psicológicos, quiero rodar por la avalancha de posibilidades que todo instante abre cuando da paso al siguiente.

Por qué debe ser lo ácido malo? Por qué lo dulce es lo bueno? No hay blanco y negro así como no todo es dulce o salado. Si bien lo dulce es bueno, te llena de glucosa y lo salado está contraindicada en casi cualquier situación y sin embargo, si queremos disfrutar la vida, hay que buscar cómo cada uno en forma absolutamente individual, crear la combinación perfecta de sabores, el añadido de especias, el toque maravilloso de la improvisación y construir el camino que lleva a los momentos de felicidad.

Y gustándome mucho cocinar (aunque eso de recoger platos y lavarlos es otro cantar) tengo que decir que si he encontrado mis momentos sabrosos, llenos de sustancia, de sabor y alegría.

Los nervios de equivocarme y el éxito de hacerlo bien, así me lo hacen ver. Eso sí, estoy consciente de que a veces, simplemente puede salir mal, pero se puede cambiar por otro plato, o de la desgracia, crear uno nuevo y mejor...

Atte.,

2005-08-14

Todos somos responsables.

Hoy en la noche he escuchado una frase que me recordó tantas cosas y me ha puesto a reflexionar, al punto que quise compartirlo con mi alterego, escribiéndolo para que pueda estar presente brevemente y posiblemente causar algún efecto.

La frase, vista en una muy mala película para televisión, al parecer basada sobre hechos reales era:

"Few are Guilty but all are responsible"

Y no hay en este momento frase más cercana a la verdad en muchos aspectos: políticos, éticos y morales, personales, familiares, locales, nacionales y pare usted de contar.

La verdad es que me puso a pensar en cuántas cosas hago o dejo de hacer y producen efectos que luego imputo a otro como responsable?

El autor de esta frase, al menos de forma reconocida es Rabbi Abraham Joshua Heschel (Enero 11, 1907, Varsovia, Polonia - Diciembre 23, 1972) [Vaya día interesante para morir].

En particular con mi vida, esta frase me impacta más por lo inapropiada que por lo precisa... quién sino yo soy el culpable y el responsable de lo que pueda o no dejar de hacer?

Atte.,