2005-09-30

Tierra del riachuelo

Tengo que reconocer luego de releer el texto que no he entendido yo mismo qué es lo que me escribí. Qué me quería decir a mi mismo y ahora querdará así, a mi propia libre interpretación. 

He decidido dejarlo tal cual está para ver si un alma afín toma su mensaje y resuena con ello. Y así al menos me llama, lo devuelve,  y lo compartimos.

 
En el medio de todo y en la mitad de la nada me encontré con la necesidad de expresar al menos por un instante, la tristeza que yace escondida en lo profundo de lo más recóndito de la fibra más pequeña de mi alma, sin embargo, apenas salió a flote el sentimiento, el motivo, el momento: instantáneamente todas las capas, las defensas, las posturas, las mentiras, las otras facetas de mi ser gritaron para que tal vergüenza no llegare a ocurrir.

Y es por ello que ahora, además de estar en la mitad o en el medio, también soy la mitad o el medio: media (o mitad) vida, media emoción, medio valor, medio coraje, mitad miedo y medio sentimiento; y al enfrentarme a esto, instantáneamente todas las capas, las defensas, las posturas, las mentiras todas las facetas de mi ser gritan que esta media muerte es el camino que debo seguir, que estoy acostumbrado a seguir y que continuará siendo mi permanente compañía.

Sin embargo, como mi espíritu que ya no indomable pero a veces aún salvaje es lo que se interpone a esa realidad, hoy he decidido hacer fluir lo que una vez pensé se había secado, extinguido y erosionado, abonándolo, hidratándolo y escupiéndole si fuera necesario para iniciar una lucha en pro de que la media muerte sea más una mitad vida o tres cuartos de vida y tal vez en vez de hablar de momentos de tristeza hable de momentos de vida, de felicidad.

Lo increible es decidir hacer todo esto y no ser lo suficientemente valiente de escribirlo en la forma correcta, directa y sencilla que mi faceta más conocida pone a disposición mía y de los demás.

¡Carajo! Estoy triste, estoy vivo y estoy luchando, así que menos palabras y más acción en cuanta dimensión, espacio, resquicio, instante y emoción encuentre. Haciendo fluir de mi cuerpo, mi tierra, el pequeño río de esperanza, el riachuelo que limpia lo malo, se queda con lo bueno y luego los vuelve a mezclar (porque para ser un verdadero ser humano definitivamente hay que ser impuro).

Si la tierra -el cuerpo- es constantemente renovada y a veces erosionada, también puede ser abonada, alimentada, cuidada, y mojada. Bienvenido el riachuelo, el ocaso, la obscuridad, el renacimiento, la vida posible y el futuro de lo que actualmente se crea a cada momento.

2005-09-11

Ma vie en rose

No puedo creer que use algo así como título para lo que en este momento quiero decir!!! Y sin embargo, llevando la metáfora a su forma de expresión superlativa, hoy quisiera que mis fantasías fueran realidad por unos segundos apenas y que fuera el universo una simple confusión de las realidades, superpuestas, incólumes, duramente reflejadas en cada ángulo y momento una simple sombra, un conjunto de recuerdos, un efímero instante.

Sin embargo no es así, el piso es duro y la caida siempre recuerda lo que olvidamos. El fatalismo de la existencia llega de golpe, sin anunciar.

Menos mal que la existencia, lo tangible, lo no etéreo no siempre es terrible o malo, es simplemente lo que es y allí está para que lo hagamos pasar por nuestro cuerpo, por nuestra alma y sentir como consume a su paso todo lo malo, abriendo paso a las posibilidades infinitas de lo bueno.

Mi vida es entonces, en ese preciso momento, el infinito potencial que se asocia a las oportunidades y así comenzar un nuevo camino, un nuevo paso en la dirección correcta.

Atte.,

2005-09-02

Emocionado, excitado, fascinado, alegre, cercano...

Las palabras sirven muchas veces para expresar estados de ánimo, pero hoy las quiero utilizar particularmente para expresar la reacción de mi mente, mi cuerpo y mis emociones a los estímulos externos que como rayos indetenibles pasaron todas las barreras y se posaron delicadamente en las fibras más recónditas, las menos expuestas; estimulando respuestas que casi llegan a la alucinación.

Sin embargo, cuando todo contexto emocional se centra en la perspectiva de la perfección, la realidad recuerda que no sólo el contexto es necesario, sino el proceso, el tiempo como recurso, el ambiente como catalizador, la salida como obvio resultado.

Aún así, decir y no decir, no es necesariamente malo, pero si algo peligroso, pues de tanto estar en el medio me pueden llevar de largo, y ese accidente sería posiblemente fatal.

Como sea, estos párrafos los dedico a la posibilidad franca de conversar con el mundo y de recibir respuestas, particularmente las correctas.

Atte,