¡El impacto fue directo y fulminante! La vista captó aura, forma, color, dimensión, proporción; ya desde la distancia y configuró en su mente un paradigma inmediato mientras las preguntas bullían sin cesar pero no podían salir.
El segundo golpe fue el de las feronomonas que invadían el cuerpo y derrumbaron todas las barreres emocionales, intelectuales y físicas construidas.
El tercero, ya sin poder defenderse, fue la escucha: no era posible que esa combinación existiera y se pudiera fundir con esas frecuencias. ¡Ya estaba casi muerto!
El tacto mostraba la textura, confirmaba el calor del aura vista y el contacto de las manos fue el medio por el cual recibió una cantidad de energía inconmensurable. Ya incapaz de controlarla obligó a rendirse con lo que quedaba de aliento.
El quinto golpe, fue el sabor de saber que estar derrotado no era perder, era comprender que el momento marcaba el inicio de una realidad que no por inesperada pasó a ser, de ahora en adelante Nirvana.
Y de repente, se vió atrapado por sus propios sentidos, por su intelecto, su voluntad y su alma consciente y feliz esperando, anhelando, deseando, decidió aceptarlo.
Carmine: Loco, autocrítico, eternamente confundido, siempre muy estresado, triste y alegre a la vez, de visión holística pero con enfoque en los detalles, intimista, extrovertido y algo agnóstico a la vez... Siempre pasando de lo profano a lo divino, mientras disfruto de lo sublime, y me regodeo en lo simple. En fin, más de una faceta para el mismo motivo de mi propia existencia, la cual siempre se torna interesante, a veces intolerable y a veces imposible, pero eso sí, siempre entretenida