Carmine: Loco, autocrítico, eternamente confundido, siempre muy estresado, triste y alegre a la vez, de visión holística pero con enfoque en los detalles, intimista, extrovertido y algo agnóstico a la vez... Siempre pasando de lo profano a lo divino, mientras disfruto de lo sublime, y me regodeo en lo simple. En fin, más de una faceta para el mismo motivo de mi propia existencia, la cual siempre se torna interesante, a veces intolerable y a veces imposible, pero eso sí, siempre entretenida
2008-10-19
Por el camino... la vida sigue
Hoy quiero gritar y desaparecer en las ondas de mi propio grito que mas bien siento como lagrimas que rodean mis mejillas mientras te veo caer.
Y mientras esto ocurre yo no puedo levantarte sin caer yo tambien.
Y que importa si caigo antes o despues si sigo cayendo de todas maneras? Donde esta esa luz al final? Donde esta, mas bien, el comienzo? Como le llego al tunel ese? Quien escondio la entrada? Sigo perdido aqui afuera del universo y al borde de un momento que no existe.
Auxilio! Salvame! Asi oigo mi grito cuando lo escucho salir de mi mismo: de mi mente, de mis labios, de mis ojos, de la sangre que corre por mi nariz y de las mejillas aun humedas por el llanto.
Espero poder escucharme a mi mismo y actuar antes de mi caida.
Atte.,
2008-10-04
¡De nuevo!
Es increible cuando lo veo a la corta distancia a la que aún estoy lo absurdo de estas paredes que quieren construir a mi alrededor.
En primer lugar la persecución con sabor amargo, a la cual debo fingir alegria para mantener mi sanidad mental y que me recuerda constantemente el error que cometo y seguiré cometiendo.
Es terrible la sensación, desagradable y absurda, Eso de ser un "buenoide materialista" como p
onía Quino en "Mafalda" es lo que en parte de impide reaccionar como algunas personas e incluso yo mismo pienso debería.
Por otro lado, y sobre ese mismo aspecto, las otras personas que no se encuentran en el grupo de los "algunos" antes mencionados piensan completamente diferente y siendo yo quien debe tomar la decisión, pues no llego a ningún lado y juego a mi pelota de ping-pong mental.
En segundo lugar está la surrealista, increible, extraña y fuera de lugar situación que se ha construido: tener lo que se quiere sin poderlo tener, desear que cambie sin poder cambiar, querer sea distinto sin tener sentido cambiar lo que se quiere, desear sin poder tocar, qué se yo... Es absurdo y digno de un par de bofetadas bien dadas.
A la larga este especto sólo conlleva al inevitable sentido de fatalidad y al caminar por la cuerda floja de manera continua, constante.
No queda más que saltar al vacío sin red de seguridad o seguir al otro lado, con firmeza y miedo a la vez.
En tercer lugar encuentro mi propia actitud, condescendiente, autodestructiva y absurda. El miedo, las emociones, las ansiedades se suman en una búsqueda dantesca que me está llevando de paila en paila hacia un inexorable fondo aún más duro en su caida.
En cuarto lugar aparece lo aburdo, la personalidad dominante y a la vez fascista sobre el disponible experimento de dominación. Es una experiencia extrao
rdinaria, liberadora, pero a su vez conlleva como todo lo que puede ser adictivo un problema, una secuela, un síndrome de abstinencia generado en cualquiera de los dos extremos.
¿Y qué decir del resto? De los quintos, sextos, séptimos y demás lugares? El calor aumenta, la presión se siente, el error está rondando, la fatalidad rodea el momento, y no veo otra salida que seguir caminando en la cuerda floja, jugando ping-pong mental, dándome las bofetadas constantes, saltando al vacío, cayendo de paila en paila con este síndrome de abstinencia que a ratos se calma cuando ¡De nuevo! caigo en la trampa de mi mismo.
Atte.,