Es algo abominable esta sensación absurda que de manera cíclica siento y rompe mi corazón en pedazos, pero lo más increible es que suceda de la misma forma, con el mismo contexto y siempre sin comprender qué es lo que está ocurriendo.
Se quieren romper de golpe unas cadenas y el dolor es insostenible, inanguantable.
Mis propias indulgencias son apenas juegos para -tal vez- asegurarme la senda es la correcta, pero el destino se empeña en querer cambiarla cuando no es necesario y el destino eres tu.
Tu, mi destino, mi presente y mi futuro, sigue con mi senda, camínala conmigo, no puedo imaginarla de otra forma.
Atte.,