Ahora que tengo la oportunidad de separarme de mi mismo y observarme detenidamente encuentro cada vez más motivos para no entender lo distorsionada que está la visión de todo y de todos.
Habiendo tantas veces sido partícipe voluntario de la teoría en la cual ante un problema, circunstancia, impasse, diferencia, error o lo que fuera, si yo estaba en allí tenía que ser parte del problema y parte de la solución; ahora pienso y he decidido actuar diferentemente: no siempre soy parte del problema. No acepto a priori que digan que soy yo! "Ya está bueno ya!".
Esto lo viví tantas veces en mi vida profesional y mi vida personal que terminé por desdibujarme en la necesidad de encontrar la vía para todos. Esta si es una verdadera crisis de mediana edad. Y pienso atacarla directamente en su núcleo.
Por otro lado, el dibujar lo inevitable tantas veces está haciendo que todo se convierta en una profecía autocumplida y tampoco estoy dispuesto a aceptar este nivel de fatalismo, ni por lo demás ni sobre mi mismo. Pareceré de ahora en adelante, más incoherente, pero más centrado.
Atte.