Caras! Alegrías falsas! Tristeza es todo lo que yo veo alrededor de mi. Tal vez sea la proyección de la que siento.
El peso de las evidencias todos estos días me ha abrumado y lo he perdido todo: la poca auto estima, la dignidad, la posibilidad de sonreír, el patrimonio tan duramente (o tal vez muy fácilmente) logrado?
Ya queda tan poco que no se como recoger esas piezas y construir con ellas algo coherente y resistente o al menos resiliente que pueda constituir algún tipo de ego.
Lo que queda provoca derrumbarlo completamente y dejar solo cenizas, tal vez sea así mejor y acabe de una vez esta pestilencia de lo cotidiano y de lo obvio que persiste en continuar por el camino de esas alegrías falsas.
De todas maneras las evidencias esas que existen no son relativas, son tangibles pero yo escojo ignorarlas en primer lugar pero no estoy a la altura del teatro necesario para esa actuación. Y por ello destilo hiel, dolor y hasta esa falsa alegría que definitivamente me rodea en este gran salón con toda esta gente que también hace teatro.
Y que importa si el peso de lo relativo o de lo tangible se mueve por decisión propia o no? El hecho sigue existiendo, el evento se suscita y el alma igual termina en pedazos arrancada de cuajo y el corazón como cuajada despedazado sin mayor esperanza.
Ya no queda sino lo dicho. Ya no queda sino lo escrito. Y lo que realmente queda es la fantasía de lo vivido.
Hoy es un día como todos y luego de esta apertura volveré a mi teatro mañana... Como todos los días.