2016-04-19

La energía


Si encuentras una energía especial con la cual te sientes tan libre de ser tu mismo en todas tus dimensiones, desde las más sublimes hasta las más oscuras, ¿dejarías que esa energía te dejara?

Como lidiar con el hecho de que sabes que tiene fecha de caducidad, que no puedes hacer más excepto dejar todo lo que crees que eres atrás y corres tras ella para permitirte nuevamente ser quien tu eres o bien tal vez quieres ser!

Y eso solo con un atizbo de la energía, sin saber sus consecuencias, sin probar sus efectos, sin entender sus propios ciclos y sabiendo que como toda energía tiene sus recónditas perturbaciones  aún sin descubrir: algunas más claras y otras más oscuras.

Me descubro a mi mismo en todo este proceso como un cobarde, no por no poder enfrentar el miedo, sino por no querer cambiarlo. Siempre solo con la verdad en mi mismo sin poder compartirla, con una carga tan pesada que solo puede más que reflejarse en mi espacio físico, en mi sueño, en mi corazón.

Lo peor es que este descubrimiento no me sorprende, ya lo sospechaba. Lo peor es en realidad que me quedo regodeado de ello aún y cuando allí está la oportunidad real de ser yo mismo sin versiones mediocres que puedan auto juzgarme.

Aún así la energía aunque tenue sigue allí, y sigo pensando que debo asirme a ella liberándome del naufragio de la culpa que ahora y asfixia.

Mis mostruos allí se apilan en la memoria para ver qué hago con ellos y me perdono a mi mismo, lo cual pienso es el primer paso para estar suficientemente puro para recibir esta fuerza que me espera al otro lado del impulso, de la onda, de la partícula, diminuta pero real que se puede percibir; que me habla al oido; que susurra momentos de paz interior y salvaje alegría de la posibilidad de estar acompañandonos por un nuevo camino y aún así todavía temo, tiemblo pero sigo sonriendo.

Voy a creer que yo soy mis propios monstruos y que yo les creé en vez de ellos crearme a mí, pero sinceramente eso no importa en este momento, solo la energía especial, que se acaba, que se aleja, que me pide -sin pedirlo- seguirla sin garantías, solo porque sí. Y lo que importa es que no se desaparezca sino que se quede fuertemente sea donde sea, justo allí, junto a mí.

De esa manera yo podré ser yo mismo y la energía será fuerte y mejor e iluminará muchos caminos siempre conmigo.

Atte.,