Conocí al protagonista de la naranja mecánica, víctima de su propia violencia, y lleno de amor cuando se lo propone, de sublimes emociones y sutiles momentos, vida y pasión, pasión y vida.
O será que simplemente las mandarinas también son naranjas? Y así como una es pequeña y complementa tu sed, la otra es grande y todo lo comparte, a pesar de ser más amargas?
Entre sus propiedades además del color característico y del sabor, y de ser un cítrico, están sus resultados tranquilizantes, su capacidad de combatir los espasmos estomacales, para expulsar los gases intestinales, aumenta la potencia sexual y rebaja la fiebre...
Todo eso me produjo la naranja mecánica cuando la vi por primera, segunda, tercera vez... cuando me reflejé en ella y la compartí conmigo mismo, cuando la usé como aceite sobre mi cuerpo para que fuera mi estimulante sexual.
Y así como las naranjas se cosechan (recogen) en invierno (dependiendo de cada vario clima!!!) yo cosecho las mías todos los días, en mi invierno personal en mi clima particular.
Y así es como de la Naranja mecánica pasamos a las mecánicas celestes, siempre en la misma tónica, el arte, el cuadro famoso de las naranjas... la huida de repente, el escondite en el cuarto de 2 plazas, y el retorno cada quien a su manera al mundo para continuar con miedo pero con vivos recuerdos, recordando que vivir no es recordar, es hacer y también es recordar.
Atte.,
P.D. QUÉ!!!!!!!!!!!!????????????
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