Tu rostro es una bocanada de aire fresco, es un rayo de luz que ilumina por donde pasa, llena el espacio de esperanza y de sonrisas, que responden a tu sonrisa inmaculada, a tu ceño relajado, otras veces fruncido, pero siempre disponible.
Tu mirada es un reflejo de mi alma. En tus ojos me puedo perder -y me pierdo con gusto-, tan sólo pensando en las posibilidades, aún las más remotas, las imposibles, las factibles o sólo las reales.
Tu voz es un canto, es un grito, es un llanto, que brinda esperanza, alegría, consejo, cariño, dulzura, ternura y amor a quien se toma el tiempo de escucharla, de sentirla y vivirla.
El que existas es una prueba de que mis sueños son reales, de que soy sonámbulo, sueño despierto y camino dormido; aún así, seguiré soñando, por más peligroso que pueda ser, para poder estar contigo.
Atte.,
2 comentarios:
De quién son esos ojos afortunados?
Los ojos afortunados no existen. Los robé a alguien en mi mente y ahora me torturan sólo a mi, sin que sepan que existen y que el efecto es insoportable.
Atte.,
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