2006-06-25

El amor de mi vida (Parte II)

Tiene que ser tercer grado, no puede ser en el cuarto. Yo no estuve allí en el cuarto grado y no pudo ser en el quinto (o si?)...

Como sea, menos de 10 años seguro... Ella no sabe cuánto sufrí... Recuerdo escuchar las canciones rancheras de mi madre para escribirle cartas de despecho, las cuales fueron leidas por los demás compañeros sin yo saberlo. Y ella por respuesta simplemente se rió y continuó con sus tontos juegos infantiles (casi eróticos)...

Con su cuerpo esbelto (porque ya practicaba gimnasia artística desde muy pequeña) formaba en mi mente un patrón ya reconocido por mí, pero también ya superado: esa tonta sensación de estar por debajo, de no merecer, de esperar migajas.

La realidad es que no me interesan las migajas ni estoy debajo ni me interesa si se ríen o no de lo que pienso o escribo. Eso es ya parte del aprendizaje de la vida y lo que pienso es importante, lo que siento es importante, lo que quiero dar o no es importante y lo que haga, piense o sienta es asunto mio, sin importar lo que los demás hagan piensen o sientan de mi. Eso es asunto de ellos.

Mi querida Ana (esta vez no coloco el nombre exactamente igual), te recuerdo con tus cabellos rubios, un poco castaños, y tus malévolos ojos, a la hora del recreo, simplemente ignorando mi alma. Gracias a ello, aprendí a encontrarla yo solo, hablar con ella y saber que no me hacía falta otra cosa en primer lugar.

Ante todo mi segundo amor, es para mi mismo: yo soy mi aliento, yo soy mi apoyo, yo soy mi futuro, yo soy mi esperanza

Atte.,

2006-06-22

La noche perenne, el obscuro día.

El deseo no conoce fronteras,
El cuerpo las reconoce,
La mente las fabrica,
El alma las libera,

Y mi deseo, mi cuerpo, mi mente y mi alma se unen en un grito, en un llanto, en un instante, en una singularidad, en un explosión que me llevan directamente, unívocamente, expresamente, decididamente a ti, a tu camino.

Y ese camino, que antes pensé era una línea sinuosa, indirecta, complicada, ahora se vé en mi deseo como una linea directa, en mi cuerpo, como una aguda subida, en mi mente, como una inalcanzable estrella, en mi alma, como una oportunidad de liberar mi dicha.

Y mi dicha, tan cerca de tan sólo tus migajas, es a las vez distante, imposible, increiblemente difícil, pero evidentemente luchable.

Y mi lucha, es sistemática, ordenada y a la vez absurda e incoherente, por lo que mi éxito está ya declarado como fracaso y, porque las emociones y las barreras externas -que practicamente yo he creado- refuerzan diabólicamente mi capacidad de avanzar hacia donde fijé mi objetivo: estar contigo, ser tú, sentirme compenetrado, complementado, fogozo, lleno de gozo.

Y mi gozo, lo es sólo por el hecho de poder imaginar que puede ser, pero se extingue, se aleja, me deja, se enfría con tu indiferencia, tu abandono.

Y mi abandono, por supuesto me lleva de nuevo al inicio, a desear, sentir, pensar, orar, llorar, gritar y luchar.

Mi grito, mi gozo, mi lucha, mi abandono, son mi ofrenda hoy para tí.

Atte.,

2006-06-15

Las cosas simples

tragar.

(De or. inc.).

1. tr. Hacer movimientos voluntarios o involuntarios de tal modo que algo pase de la boca hacia el estómago. U. t. c. prnl.

2. tr. Comer vorazmente.

3. tr. Dicho de la tierra o de las aguas: Abismar lo que está en su superficie. U. t. c. prnl.

4. tr. Dar fácilmente crédito a las cosas, aunque sean inverosímiles. U. t. c. prnl. Le contó una mentira y no se la tragó.

5. tr. Soportar o disimular algo muy desagradable. U. t. c. prnl.

6. tr. Absorber, consumir, gastar. U. t. c. prnl. El muro se tragó más piedra de la que se creía.

7. tr. coloq. Arg. y Ur. Entre estudiantes, empollar (ǁ preparar las lecciones).

8. intr. coloq. Acceder sin convicción a una propuesta.

9. intr. coloq. Dicho de una mujer: Acceder fácilmente a requerimientos sexuales.

10. prnl. coloq. Chocar con un obstáculo. Tragarse una farola.

11. prnl. coloq. No hacer caso a una señal, a una obligación o a una advertencia. Tragarse un semáforo.

Tantos significados y a en resúmen un sentimiento sólido, único, inseparable de mis anhelos, mostrarme, ser yo mismo, compartir con los amigos, dejar la desesperanza, tragar la vida, deglutir el momento, sentir su paso quemando libremente mi garganta, tomando el líquido sin importar su temperatura, tragando la carne, sin importar su textura, su dureza, decidiendo cuándo, cómo, por qué; dejando de ser esclavo de las decisiones, de lo casi irreparable, de lo casi irreversible.

Chocar no es la opción, ocultar tampoco, ignorar lo es menos, mentir es inutil, futil, inocuo y ásperamente divertido y sobre todo, que la consciencia y mi cuerpo me obliguen a gritar, mientras mi mente se rebela, es lo más increible.

Atte.,

2006-06-13

Delirio y consciencia

Bienvenida la noche otra vez.

Hoy en particular se ha presentado como la larga excusa para después del día y para impedir que mañana (es decir, ya hoy) pueda pasar el día momento a momento sin darme cuenta de la realidad.

En verdad siento como fluye su capacidad inhibidora, y a la vez catalizadora de las sensaciones, de las emociones (que no son lo mismo?) y de los pensamientos, despertando a la bestia, al otro yo que escondo tras de mi.

Luego de una larga lista de tal vez, pero escudado en el miedo, y en la comodidad, sólo he llegado al punto en el cual mi sueño gana terreno, pero el cuerpo -dispuesto a castigarme por mis excesos- impide que gane.

Y así es como no metafóricamente, sino físicamente siento el efecto negativo, la aceleración de todo lo temido, el momento determinante...

En el día, que es el verdadero estado onírico consciente, prácticamente la droga de la luz me impide recordar esto y por ello, espero que al escribirlo, lo recuerde

Atte.,