2007-03-17

Autoestima

¿Cómo podemos sinceramente medir con un parámetro cómo nos vemos emocionalmente a nosotros mismos? Buscar respuestas a esta pregunta ha sido hoy para mí una tarea difícil.

Comienzo por darme cuenta que al buscar un nivel, un valor, ya de por sí doy por sentado que el mismo no está donde debería estar y por ende el proceso no debería ser el de medir sino el de mejorar, el de construir.

Pero mis acciones parecen mostrar lo contrario: poco a poco me engaño a mí mismo haciéndome pensar que todo está avanzando por el camino correcto, pero sólo he ido subiendo a la parte más alta del despeñadero con pocas opciones: caer a toda velocidad, caer rodando más lentamente, retroceder para perder el equilibrio, seguir subiendo para hacer más fuerte la caída, quedarme allí sin avanzar o retroceder...

Cada opción me lleva a un estado igual o peor y en vez de salidas, representan el camino de errores que por auto-flagelación me han hecho llegar a esta encrucijada.

¿Si pudiera volver atrás haría lo mismo? Probablemente no, probablemente haría peor, estaría en esta posición pero 10 años antes.... ¿Será que siempre llegamos a un momento que parece decisivo pero en realidad es sólo la prolongación de la vida en su total intensidad?

Como sea. aquí sentado frente a mis opciones, decido esperar para conocer qué opciones nuevas aparecen, cómo empeora el ahora y por fin demostrar que el quererse a uno mismo no está sólo en lo que se cree sino en el actuar, en las decisiones subconscientes y en el contexto en el cual ellas son tomadas. Toda decisión sacada de su contexto físico, emocional e intelectual para ser tomada sólo por el lado emocional, o sólo por el intelectual están destinadas a avanzar por este camino; siquiera un elemento aleatorio desviará esta posibilidad.

La pregunta entonces es: ¿cambiando el camino de ahora en adelante se abrirán opciones distintas? Serán todas desdendentes al precipicio o se pueden aún construir puentes hacia el interior de uno mismo para así dejar de no ser amable conmigo mismo, sentirme lleno de impotencia y apreciando aquellos atributos que en realidad no son diferenciadores competitivos, para en vez encarar mis responsabilidades, aprender de mis fracasos para estar orgulloso de mis éxitos, cambiarme a mi mismo afrontando con optimismo lo que vendrá y respetarme a mi mismo.

Sólo falta entender entonces qué es ese auto-respeto del que todos hablamos, determinar su nivel ético o moral y ponerlos en el contexto necesario para crecer... pero eso es tarea de otra noche.

Atte.,

No hay comentarios.: