2007-04-12

El verdadero yo

El monstruo vuelve a aparecer y la espada de Damocles yergue atada sobre mi para recordarme el fatuo y vanidoso momento que es la existencia.

De nuevo el moustro silenciosamente trepa, crece, se expande y descontrola corrompiendo y corroiendo la carne que regurgita a su paso.

El mounstro crece de la mentira que me rodea, del indómito pero atrayente ambiente que cirncusncribe a la realidad y del decaimiento de la esperanza de lo que podria ser y de lo que debe ser.

Enfrentarme al mounstruo es enfrentarme a mi mismo y reconocer ya lo irreconocible dentro y fuera de mi, buscando las similitudes, las coincidencias y las congruencias. Mirarme a mi mismo en el espejo deforme de la realidad de la noche y saber que yo estoy aquí y no otro. Que la pelea es conmigo y no con nadie más y que la escaramuza, las batallas y la guerra van a pasar, quedando el vencedor -siempre yo- como evidencia.

Atte.,

2007-04-06

Nuevo inicio

A veces en vez de comenzar desde el principio nos pasamos de modernistas y buscamos un inicio por la mitad, por el final o un proceso sin armonía ni secuencia coherente y al hacerlo así llevamos al extremo nuestras propias situaciones, poniendo en riesgo nuestra cordura y nuestra capacidad de retroceder e iniciar nuevamente.

En esta oportunidad, ya habiendo pasado toda posibilidad de retroceso, el camino que queda es el de disminuir la velocidad, cambiar de canal (de sentido, de camino, de vía) y acelerar nuevamente tomando como punto de inicio el nuevo momento.

Es así como hoy sin poder renovarme, he convertido el hoy, el ahora, en el momento inicial con el cual voy a construir un sendero que comience por el principio y que no se deje perturbar por los desvíos.

El objetivo a corto plazo está en evolución, el de mediano plazo ya está definido, el de largo plazo, la visión que me guía está pendiente pero se comienza a ver más allá de la bruma.

Atte.,