2008-05-31

La descomposición de la apoteosis

¡Saludos oh gran héroe que lograste en un instante espectacular concluir con dignidad endiosada tu éxito efímero!

En tan simple frase he logrado expresar en forma resumida todo lo que pasó y siento y cómo reflejo mis emociones y sentimientos al respecto.

Estoy sorprendido gratamente y espero que hablando aquí de ello me ayude a superar un poco esta necesaria etapa y las ganas de llorar por horas cual niño acurrucado en su cuarto.

Pues si, tantas emociones juntas tienen como resultado este torbellino de estados de ánimo, de pulso acelerado, de constante voz entrecortada, de lágrimas que quieren salir pero que son frenadas por el entorno. ¡No se debe dar humedad a lo que no lo merece: su costo sería inconmesurable!

Cómo comprender todo este enredo, pues paso a paso, de una manera enfocada y a la vez holística; desde la perspectiva emocional y la física; desde el elemento intelectual y finalmente; desde el simple recorrer de los hechos.

Perspectiva emocional y física

Orgasmo infinito, con cada uno de mis sentidos puestos en el momento: piel contra piel, el olor, el sabor en mi lengua, la sensibilidad en mi glande, la presión en mi pene, la hermosa figura ante mis ojos.

Esa imagen no se borra, se repite incesantemente en mi mente y se mete nuevamente en mis sentidos y en mi cuerpo. Pero no me atrevo a repetirla ni siquiera cuando estoy solo por miedo a todo lo que desencadena

Elemento intelectual

Pretendí ser un ser superior, maduro, listo para lo que viniera y me dejé engañar por mis propios paradigmas. Así de simple.

Me embauqué a mi mismo y quisiera poder culpar al entorno de mis propios errores.

Sin embargo, compartir a nivel intelectual, aún lo poco que pudo haber sido fue estimulante: lugares, trabajos, idiomas, culturas, la vida el universo y todo.

Los hechos

Hoy

¿Qué decir del hoy? Pues nada nuevo: confundido, complicado, auto compasivo, un poco molesto, herido, y a la vez esperanzado.

En pocas palabras: lo de siempre.

Antes

Pues encerrado en mi mismo, viviendo de mentiras propias, de falsas esperanzas y de no comprender cómo salir de los errores. Eso sí, con mucho esfuerzo para llegar a las estrellas por el camino del sacrificio.

En ese momento sólo tenía la intención de conocer la esperanza y aprender rumbos posibles, verlos a la distancia y posiblemente arriesgarme un poco.

Luego

Luego me sentí realmente desconcertado, incrédulo, esperanzado, simplemente confundido.

La incredulidad es a veces quien te obliga a convertirte en un perseguidor de los eventos, casi acechando como predador a su presa. Sin embargo, sintiendome embaucado no supe cómo actuar.

Después

Después fue mucho peor, me faltó el aire, me falta todavía. Se hace denso, el corazón palpita y no me deja dormir.... hasta pienso puede ser peligroso ahora más consciente de que todo eso me afecta... perdí parcialmente el apetito, lo cual puede ser maravilloso por primera vez en años y beneficioso para mi.

De todo hay que aprovecharse y aprender. Así que estoy en eso.

2008-05-22

Carta a Esperanza

Estimada esperanza,

Ni tu nombre parcial, incompleto, o como fuere puedo mencionar por miedo a que el futuro
se obscurezca nuevamente.

Vi por un momento la oportunidad de aprovechar el presente, aprovechar el momento y mi mente comenzó a proyectarse en las múltiples posibilidades de encontrarnos juntos. Sin embargo extrañamente, me dejé usar a sabiendas de las posibles consecuencias y muchas de ellas pasaron.

Se acaba la esperanza de tu esperanza y se envuelve en una nube de extrañísima nieble que
me deja confundido, desarmado y casi perdido sin más que mis propias hipótesis, mis propios pensamientos.

Qué extraña persona eres, qué increiblemente perfecta y qué desesperadamente lejana.

Te espero igual, sabiendo la espera será sin tí, es sin esperanza y sin futuro.

Atte.,

2008-05-18

La búsqueda incesante, perenne, eterna. Mi búsqueda por tí

¡Apareces! Hablamos, nos abrimos a las posibilidades y luego misteriosamente desapareces.

Te busco con ahínco, por todas partes y en todas las personas que se atraviesan, que aparecen y allí de nuevo otra vez te encuentro. Y así hablamos de nuevo, descubrimos nuevas posibilidades y también que no somos iguales a como creíamos que era antes, pero aún así poso mis esperanzas en seguir adelante. ¿Por qué en ese preciso instante te vas?

Desapareces de nuevo, me dejas solo. Me obligas a iniciar la búsqueda, la misma del principio, las mismas expectativas y posibilidades, pero no encuentro más que silencio. ¿Serás tu como tú o ereas ahora otra persona?

A pesar de tu trasmutación te encuentro y nuevamente las compuertas de lo posible me dejan pasar... pienso en el miedo, en la esperanza, en las posibilidades y otra vez de repente desapareces.

No sé cómo evitar este ciclo que aparentemente nunca termina... Está ya obscureciendo mi deseo, desensibilizando mis necesidades, disminuyendo las ganas de seguir intentando...

Pero de nuevo me levanto y comienzo; de vuelta al inicio; de vuelta al intento; de vuelta a encontrarte, a hacerte aparecer y hablar como siempre, con las posibilidades y buscando a toda costa este vez -como siempre- no desaparezcas nuevamente.

 

Atte.,