Carmine: Loco, autocrítico, eternamente confundido, siempre muy estresado, triste y alegre a la vez, de visión holística pero con enfoque en los detalles, intimista, extrovertido y algo agnóstico a la vez... Siempre pasando de lo profano a lo divino, mientras disfruto de lo sublime, y me regodeo en lo simple. En fin, más de una faceta para el mismo motivo de mi propia existencia, la cual siempre se torna interesante, a veces intolerable y a veces imposible, pero eso sí, siempre entretenida
2012-05-27
The clock is ticking... backwards (Parte I)
Día 0:
El deseo reprimido ha estado siempre en la superficie, así que aprovechando una oportunidad me lancé a por ello... Era tan poco lo que podía encender el fuego y era que me diera un beso... habiéndomelo dado a pesar de las anteriores y constantes negativas, ya no podía hacer más y sucumbí frenéticamente.
Mi mente seguía allí pero se negó constantemente a detener el momento a sabiendas de los riesgos, buscando opciones para minimizarlos razonablemente.
En plena faena, una vez que entendió como reducirlos y justo cuando daba las instrucciones al resto del cuerpo, pasó lo inesperado, pero que siempre fue el plan original de los demás y caí en la trampa...
Día 0 (de nuevo):
Dormir fue algo imposible, sólo nervios, preocupación y arrepentimiento. Pero en vez de preocupación ,debería llamarse post-ocupación o tan solo remordimiento. Mi mente se activó de nuevo en busca de consecuencias, planes de acción, búsqueda de a quién confiar, de posibles "pastillas para el arrepentimiento" o cualquier similar.
Día 1:
Llamada de teléfono, llamada de teléfono de nuevo, más llamadas de teléfono... y al final un contacto coherente, la sorpresa, el miedo, la vergüenza, y el deprimente entorno: nada es tan malo si uno ve el resto (pero qué mal consuelo realmente).
Cómo enfrentar la verdad en cuanto afecta a los demás, a tí, qué horror y pena. Cómo hacer, cómo manejarlo, tantos demonios mientras espero segundo a segundo simplemente hablar con alguien que de acceso al tema.
Resulta que tengo pocos minutos para conseguir una opción con alta probabilidad y que debe ser inmediata, así que corro y corro por la lluvia, los obstáculo, por las aceras y la gente, en el implacable e incesante tráfico hasta que llego frente a la palmera y consigo aumentar las probabilidades de éxito de manera temporal, al menos por 6 días.
Y en ese momento comienza la hora "CERO".
Deseo, desespero, nauseas, mentiras, angustias, nauseas de nuevo y esperanza.
Día 2:
No creo soportarlo. Mi mente busca excusas para terminar esta tortura. Que todo estará bien, que el riesgo no vale la pena, que de una vez acepte lo inevitable, todo obscuro, todo negativo, todo absurdo.
Dia 3:
El tercer día luego de la hora cero, fue igual que el anterior, pero peor, con el corazón sangrando y los mensajes empeorando la situación, así que sólo queda recordar si fue en ese momento o fue después que conseguí ampliar los placebos para mi mente y mi cuerpo.
Día 4:
Otra vez me siento como en un freakshow, y soy la atracción principal, mi silencio, mi mirada, mis pensamientos me aíslan de todo y por eso mismo siento que estoy en el centro, que el foco apunta con toda intensidad sobre mi.
Al menos a punto de abandonar todo, tengo una alternativa. Corro a buscarla, junto con mas píldoras mágicas y hago la prueba. Es terrible pero mejor que en la mañana del día 3. Así que como un alcohólico en rehabilitación, decido intentarlo un día más a la vez.
El ranchito donde venden las pociones y píldoras mágicas fue una experiencia interesante y terrible: todos muy amables, todo muy carcomido, como el alma corrompida que venía sintiendo toda la semana. Gracias a Dios que la luz -tu mi otra luz- estaba un poco alejada esos días y podía vivir mi miseria más tranquilo...
Día 7:
No lo puedo creer, sigo queriendo hacerme daño como castigo inminente a mis errores. Es algo así como expiar mis culpas flagelándome intensamente. Así que lo impensable ocurre: busco alivio en la peor forma, con la peor opción y de manera ridícula... Tanto que es un castigo digno de un purgatorio de carton.
Aún así, sólo se me ocurre reiniciar el contador como resultado, así que decido sin consultar volver a la HORA CERO.
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