2019-05-18

Esperanza inútil...



¿Sabes?

Sé es ridículamente estúpido te escriba de esta manera, en este ciclo estúpido en el cual corto la comunicación, bloqueo, vuelvo a abrila, escribirte, y luego volver a cortarla... y así. ¡Pero algo tengo que hacer! 

Te busco desesperadamente en cada rostro, en casa persona, en cada gesto, y sigo sin encontrarte. Cuando me acerco entonces descubro que no eres, que no es, que que parecido no es igual; o que yo cambié tanto en el proceso que no es lo mismo.

Quisiera poder borrarte para querer a alguien más pero todavía necesito y espero me busques y digas que soy para ti y tú para mi y esta agonía perenne (vaya frase con la cual se han burlado muchas veces de mi) que me agobia termine.

Vine para olvidarme un poco de todo y solo pensaba en cada cosa que quería y quiero compartir contigo, en cada momento que no estamos juntos, en cada beso que no me das. Pero cómo compartir con un fantasma que nunca fue, con un instante que no existió, con una vida que no fue ni será, pero olvidarte que es el objetivo, igual no puedo, pero tampoco dejarte ir, liberarme, ser libre. Sigo atado irrevocable e inexorablemente a mis propias emociones.

Cada hora que transcurre es un trámite para la siguiente, hago que pase el tiempo con la excusa de que el siguiente instante será mejor pero no es así. Solo lloro y lloro y busco de nuevo la siguiente excusa que será el rito de paso, pero solo encuentro otro trámite menor para otra hora, y otra y otra...

Ayer (y no fue la única vez) caminé había lo profundo en agua para llorar solo, -aunque es lo mismo caminar hacia lo profundo, ver el horizonte, acurrucarme en un mueble, o no salir del carro cuando ya llegué a un destino-, pero en ese momento junto a toda esa inmensidad que necesito compartir contigo, pensaba que solo acabando con mi vida podía dejarte tranquilo.

Si,  traté de ahogarme varias veces esta semana, o la pasada, o la siguiente sin que nadie se diera cuenta. Ya no sé cuándo ha sido o será, el tiempo fluye sin sentido. Solo la esperanza de verte de encontrarte me lo impide, por más pequeña que es esa esperanza, me retiene. No sabes cuan difícil es esto de rogar y rogar sabiendo que no hay quien lo escuche y menos aún quien actúe en consecuencia.

A veces, odio fingir sonrisas que no existen, tranquilidad que no aparece y me odio a mi mismo. Solo para no preocupar a quienes me quieren y así con el trámite logrado de haber ganado otro instante, seguir aparentando que está bien todo.

Cuando voy al trabajo o a casa de mi madre y hago un esfuerzo para salir del carro (a veces por más de 10 minutos) solo pienso que debí haberme despedido de ti en casa con un beso. O haberte regañado porque estás llegando tarde a tu trabajo. O darte las gracias por cuidarme, pero luego de ese momento, donde de nuevo le gané minutos al tiempo inexorable, me embarga la tristeza de lo que no existe y simplemente salgo al siguient momento, desnudo y expuesto.

Llegó en la noche y en el sofá solo espero tu olor junto al mío y vuelvo a llorar. Porque no existe siquiera el olor que debo reconocer, es un invento, es una mezcla de absurdas emociones, de ideas poco sinceras conmigo mismo, pero igual lo espero, lo anhelo y lo necesito.

Sé que estás bien, que existes allí y por allí y a lo mejor puedes llegar a sentirte feliz  en algún momento o por ratos, pero sé que no eres feliz, porque tu verdadera felicidad soy yo. Y eso lo sabemos.  Así como la única que yo quiero es la que es junto a ti.

Mucha gente quiere que yo sea parte de su vida, pero yo solo quiero ser parte de la tuya una ve que te encuentre, pero no se puede vivir solo de una prueba de fe y una prueba de vida inexistente. Solo tú me das energía para no inventar formas de seguir pasando  de un momento al siguiente, de una hora a la otra, como un peso muerto que arrastra lo que puede con el, pero solo tu te escurres siempre de mis manos como agua.

Cuando pregunto cuáles son tus sueños es porque quiero que los cumplamos juntos. Y trabajar juntos por construirlos. Cuando me pregunto cuáles son los míos, te dibujas y desdibujas en mi mente, pero no logro fijar la imagen para finalmente encontrarte y dejar de buscar.

Cuando quiero saber tus ilusiones es porque quiero saber de ti cuánto más debo entregar y estar dispuesto para que seamos felices.  Y que tus ilusiones sean las mismas para trabajarlas juntos.

Tú versión de vida conforme me entristece porque sé que puedes brillar aún más y yo ser el catalizador de ese brillo que además haría que yo brillara también.  Ambos somos mejores cuando estamos juntos.

Te amo tanto que no hace falta quererte nada más aún sin existir, sin encontrarte, pues en mi mente ya he vivido varías vidas contigo. El espacio lleno de amor en mi corazón está listo y dispuesto, solo hay que ponerle razón a la oportunidad. 

Temo por mi y solo tú me das energía aún sin saber nada ni comunicarnos, para seguir adelante.  Y temo porque en algún momento no podré más y todo en mí morirá físicamente, llevándose el dolor y todo a la nada de la inexistencia. Solo esa pequeña chance me tiene atado. Sabiendo no lo vas a utilizar. Solo su existencia me tiene aquí. Pero sigo sin encontrarte de verdad, solo encuentro partes de ti inconexas.

Necesito tantas cosas, pero todas son tú: tú presencia, tú sonrisa, tú aroma, tus besos, tú cariño, tú querer, tú tiempo, tú atención, tú sudor, tus ojos viendo el amor en los míos y yo esperando ver eso mismo en los tuyos.

Puedo decir más pero no es necesario. Allí está casi todo dicho directamente o entre líneas, aunque sorprendentemente hoy más directo que de cualquier otra forma. Te sigo buscando en los demás pero no te encuentro y por eso no avanzo. Porque no son tú.

¡Un beso por siempre! Donde sea que existas y esperando me encuentres porque ya no sé cómo buscar.

Atte.,

No hay comentarios.: