Todo este fin de semana largo la pasé de lo mejor... Disfrazado de problemas de trabajo que no me dejaron siquiera divertirme unos minutos... y el fantasma de la peladera (falta de dinero para los que no se la llevan bien con los modismos venezolanos) recorriendo mi casa, mi billetera, mi cuenta de banco, mis tarjetas de credito (Ahora todas bloqueadas en serio), y hasta el corte del servicio de cable por falta de pago.
Menos mal que entre rabia y tristeza lei un poco, practique la meditación y me entregué a los placeres de renovar algunas cosas de la casa (botar basura y cosas viejas) y no me sentí como un total inútil cuyo trabajo le impide vivir siquiera lo más elemental del tiempo libre.
El disfraz me lo voy a quitar en un rato, para dormir, y volver a ponérmelo mañana para ir a trabajar y ver si puedo salir del entuerto económico que me he creado. Ya hasta he leído un libro de auto ayuda, pero que no me ayudó demasiado. Se me quitaron incluso las ganas de terminarlo de leer faltando pocas páginas para el final. Mejor lo hago y soy consecuente conmigo mismo. Del librito en cuestión les contaré (me contaré) otro día.
Hace tanto que no escribo que me parece imposible comenzar por alguna parte e incluso ser coherente (aunque mis textos no son precisamente los más fáciles de leer en ocasiones). Digamos que he vuelto y que sigo explorando los medios, los caminos para quitarme el disfraz.
Atte.,
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