Saludos,
Es interesante ver cómo el curso vuelve a su cauce, siguiendo el lecho predefinido y lo que a veces pensé no tenía sentido lo comienza a tener.
Antes del contacto pensaba que lo sabía todo, lo podía todo. Era un Dios menor, con capacidades de influenciar, controlar, dominar.
El contacto, casi imperceptible fue muy diferente. Me recordó que el poder de los demás sobre mí es el mismo que el mío sobre los demás. Quería el contacto, lo deseaba, pero lo he rechazado tercamente sabiendo es lo correcto.
En fin, con un contacto tan austero y anodino, sólo me queda seguir viviendo en la agonía de esperar la siguiente oportunidad; mientras tanto, me divierto con las ideas pasajeras y me entristezco con los momentos que no existen.
Atte.,
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