El contacto me impresionó, el contacto me asustó, el contacto me gustó.
Ya no soy más el dueño exclusivo de la verdad y por ello ya no soy un pequeño dios. Soy más bien el resultado del control de los demás, del contacto de los demás, de lo que saben los demás.
Pero eso a la final, pues no importa, no es relevante. Es insignificante contrastado contra el resto de las diatribas y la falta de decisión que eso pueda acarrear.
¡El contacto no es simplemente el inicio, es el fin repetido infinitamente!
Atte.,
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