En otros momentos, incluso en la forma que me describo a mi mismo, he reconocido que no soy un único ángulo, una sola perspectiva, sino la yuxtaposición de múltiples facetas que presentan diferencias -a veces irreconciliables- de paradigmas, formas de sentir, querer, vivir.
Esto es la parte más importante de mi esencia, a la cual no estoy dispuesto a renunciar porque es parte de mi. Pero a veces, como en un síndrome de múltiples personalidades, algunas de ellas toman control desmesurado sobre las demás y se creen dueñas de la verdad.
En esos momentos esa faceta de mi mismo, puede creer ser más que las demás y por ende, se deifica, lo que implica también un estado de egoísmo propio, de narcisismo innecesario que es destructivo no sólo para el entorno y las personas con quienes interactua sino consigo mismo.
Es evidente en este momento que tratar de justificar esa sensación de no merecida e innecesaria superioridad como el resultado de un componente de personalidad tomando control, es bien ingenuo por decir lo menos. Requiere de mi parte y por eso me lo escribo a mi mismo mucho valor saber que esa faceta soy yo mismo y por ende, es algo que como ser humano que busca ser feliz y busca ser mejor, debe desaparecer, debe contenerse y transformarse.
Por otra parte, las facetas más destructivas no son estas, son las que se olvidan de cuidarme a mi mismo y me llevan por acciones que ni un mil oportunidades haría: riesgos innecesarios, errores garrafales, o perseguir esperanzas fútiles.
Por ello, hoy es el día en el que activamente estoy trabajando, con todas las energías reunidas luego de un descanso (¿merecido?) para derrumbar una a una esas falsas deidades internas, desmitificar esas personalidades, hacer que luchen internamente, se combinen, hagan pactos, se unan, crezcan y conjugarlas en una única y sólida realidad.
Sólo en ese momento, seré un yo completo, un yo contento, un yo integral. Si ese momento dura toda una vida, sólo un fin de semana, o es tan efímero como el eterno instante de un orgasmo, sólo defina que esta lucha no es de una única vez: es una guerra que debo dirigir día tras día, que debo aprender a equilibrar y que será parte de mi recorrido, pero en la que en cada iteración, la energía es diferente: todos serán un poco diferentes, yo seré un poco diferente y deseo que en realidad: mejor!
Luego, vendrá de nuevo el descanso que hace falta para continuar!
Bienvenidas las guerras internas, las uniones, la paz y la vuelta al nuevo principio, al origen que se ha desplazado hacia un nivel más alto de energía.
Atte.
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