2016-08-15

Saludos desde la cobardía del anonimato


Para ti que no existes en realidad y eres sólo un invento de mi imaginación:

Estoy seguro de que este mensaje que parece una carta o un correo, es la cosa más extraña que yo haya hecho pero que probablemente no sea lo más extraño que a ti te haya pasado, pero,  ya que nunca he podido lograr conversar contigo de otra manera usaré ésta, que es una de las pocas vías en las que puedo hacerlo, aún sabiendo que posiblemente no llegue a su destino y que -de hecho- no va a lograr su principal objetivo. Porque: ¿Cómo lograría saber si tengo alguna esperanza de tener tu amor si ni siquiera te doy a conocer quién soy o ni siquiera sé quién eres en realidad?

He tratado de dar la cara en otras oportunidades, pero siempre ha sido imposible. Yo imagino que tu nunca has cometido torpezas cuando has estado ante la presencia de alguien que te importe (eres demasiado tranquilo en apariencia pero sé que no es cierto), pero en todo caso, cuando tu estás cerca (las pocas oportunidades en las cuales eso ha ocurrido) yo siempre me pongo tan nervioso que cometo errores, digo tonterías, hago estupideces, qué se yo... Hago las cosas más inverosímiles para llamar tu atención pero está claro que no estamos en sintonía y por eso sufro: ya no sé cómo decirlo de otra manera.

Sueño un mundo futuro juntos, una posibilidad de abrazarte cuando estemos en casa solos, de una subida al teleférico, o de ir juntos a visitar a tu familia, viajar y descubrir el mundo y cada detalle juntos, de ir al cine o ver una película en casa, o cualquier otra cosa... pero sigue siendo un sueño. Es un sueño recurrente, que en las noches, justo antes de dormir, día tras día llega a mi mente y me calma, me hace sentir calma y, justo al momento y al ritmo del duermevela, veo tu sonrisa y te doy las buenas noches.

No es obsesión pero si sé que lo parece. Si lo fuera ya lo habría dicho personalmente cuando te hubiera descubierto, ya te habría invitado por allí aunque sea para escuchar tu negativa. Pero son tan pocas las oportunidades en las que te puedo encontrar. No puedo ir siempre a tu trabajo o a donde tu estés con una excusa tras otra, las pocas veces que estuve cerca jamás te haría eso. No pienso perseguirte en el Ávila (aunque una vez casi lo hago) o ir detrás tuyo sin que te des cuenta. No lo voy a hacer, no tengo el derecho de hacerlo. 

Pero, el amor es así: amargo dolor, dulce sabor, la calidez de tus labios cuando se acercan a los míos, el calor de tus brazos rodeando los míos, tus pies y los míos juntos sean en el agua, sea en el piso, sea en la cama... Ya por amor me he quemado y he renacido, y contigo me volvería a quemar muchas veces solo intentándolo, pero para ello debo convencerte de que este fuego tiene brazas suficientes para ambos y además dejar la cobardía que hoy me lleva a escribirte de esta manera.

Me encantaría ser quien impulsara tus sueños, con quien los compartieras, con quien los practicaras, con quien rompieras límites y paradigmas y, al hacerlo juntos, aprender ambos del uno y del otro, estrechando cada vez más lazos y más una relación que durara por siempre mientras tu también impulsaras los míos. Eso pienso podemos llegar a ser el uno para el otro.

Pero no todo lo veo tan color de rosa, también veo mucha pasión en ambos. Sé que esa caparazón fría que te cubre es solo para esconder ese fuego que te consume y que tienes que dejar salir poco a poco todos los días, pero también yo quiero sentirlo por fuera y por dentro de mi, tal vez incluso con tu indiferencia o con tu rechazo, pero no con tu lejanía. Eso es lo que me mata poco a poco todos los 
días.

Pero bueno, así es, así fue y así será. Pero eso no me impide seguir soñando de lo que no fue pero siempre tengo esperanzas que sea. De tu verdadero amor por mí y mi verdadero amor por ti, sin mentiras de por medio, sin otras personas, sin pasado de los dos y solo caminando hacia adelante.

Lástima que este grito ahogado de hoy jamás será entendido, jamás será escuchado, jamás será 
compartido.

Te quiero en mi imaginación, en mi corazón, en mi mente, con mi cuerpo y hasta con mi espíritu.

Atte.

Yo

No hay comentarios.: