2019-08-08

La noche / Amando por partes



Salve oh tu noche que siempre traes la soledad del cíclico vaivén de la nada rutinaria.

El bullicio,
el aislamiento,
son lo mismo pero diferente.

Y mientras rompo el silencio masticando venenos de lento efecto, sueño con el cambio que no me atrevo a explicar en voz alta.

Tú, noche, que traes estos momentos con tanta eficacia: ¿Por qué no le pides al reflejo de la luna que me traiga paz?

¡Que terrible falta de paz. Tan necesaria pero lejana!.

Y eso, es por tratar de quererte por partes, creando compartimentos aislados y explicables (racionales). No se racionaliza  lo que no se puede. No se justifica lo que no se debe. “Te quiero... pero solo una parte”... “Me quiero... pero odio todo de mi”.

Y por eso me escondo en la rutina, en la mentira, en la necedad y acelero el dulce efecto del veneno, ingiriendolo más y más rápido y negándome el antídoto que está a pocos pasos de mi.

Esta historia no puede terminar, porque mientras siga escribiendo, aún sigo aquí, y tal vez tenga oportunidad de revertir algo de todo esto.

Atte.,

No hay comentarios.: