En mis últimos artículos, a pesar del orgullo que a veces siento por ellos, tengo que reconocer que han ido empeorando con el tiempo.
No sólo porque el contenido es, por decir lo menos, inadecuado, aburrido, poco relevante, entristecedor y nada constructivo; sino porque la prosa también lo es. Errores de forma y fondo pululan por doquier divirtiéndose al ponerme en evidencia.
Ya la fórmula mágica de terminar diciendo que he de mejorar, que debo repensar, rediseñar, etc. no funciona. Siento por momentos que este experimento está por terminar, que debo abortarlo antes de que decante en lo que no debe ser, o en otra cosa peor.
Atte.,
No hay comentarios.:
Publicar un comentario