¡El “corre corre” ya comenzó! Compramos los disfraces -para la niña de hada y el chamo de Hombre Araña aunque él quería vestirse como Optimus Prime: “el camión de Transformers”-, compramos caramelos y cuadramos con los vecinos del condominio los preparativos finales para la fiesta en el parque: cuán difícil se ha vuelto en Venezuela eso de celebrar la milenaria tradición celta del “Halloween” o noche de brujas.
Según la historia popular, el 31 de Octubre las almas de los muertos regresaban a visitar sus hogares en la tierra porque ese día no había separación entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Los celtas dejaban fuera de sus viviendas comida y frutas para alegrar a los espíritus y alejar a los indeseables. Con el tiempo esta costumbre ha derivado en la famosa “trick or treat” (truco o trato), en la cual los niños disfrazados van de casa en casa exigiendo golosinas so pena de hacer bromas a quienes no les den.
Durante el proceso de cristianización del Imperio Romano los Papas buscaron reemplazar las distintas celebraciones paganas, siendo en el siglo VIII cuando el Papa Gregorio III designa el 1ro de Noviembre como
Ya en la tarde llegamos a casa y nos damos cuenta que los niños se han disfrazado por su cuenta y no hemos decorado pertinentemente. El aire a bochinche nos llega desde el parque y el timbre comienza a sonar con pequeños (y no tan pequeños) prestos a colectar el botín de la noche.
Coloco las “auyamas de plástico” recién compradas y me pregunto de dónde salió esta costumbre y cómo se relaciona con todo este desbarajuste fiestero. Ni por casualidad pasa por mi mente la historia del hombre Irlandés tacaño y bebedor llamado Jack quien engañó varias veces al diablo cuando éste se le apareciera repetidamente en noche de brujas. Al final de su existencia, Jack no pudo entrar en el cielo pero tampoco en el averno y quedó condenado a vagar en la oscuridad con un pedazo de carbón encendido directamente del infierno, el cual colocó en un nabo.
Originalmente los irlandeses ponían un trozo de carbón en un nabo ahuecado para iluminar; esto se llamó
En fin, fiesta pagana o no, de sustos y espantos, también es mala para la figura; no debo olvidar que después de este día o mejor mañana mismo me pongo a dieta y vuelvo al gimnasio… pero antes me como este chocolatito que está muy bueno y lo compré con descuento.
¡Vecinos espérennos que ya estamos bajando!
Feliz Halloween
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