El tiempo pasa y la meta se aleja cada vez más.
El tiempo vuela y yo me quedo en el nido amarrado a mi propio destino una vez perdido en vez de encontrado.
El tiempo castiga pero no más que tu propia intensidad al hacerlo.
El tiempo -inexorablemente- mata al portador de las noticias, al mensajero de sí mismo, a quien no lo esperaba y a quien sí.
Cuando parpadeo todo esto viene a mi mente y así como llegó calladamente, subrepticiamente, desaparece en un instante.
Cuando cierro los ojos ya el tiempo no es el mismo, se ensancha, se alarga y castiga más y más duro. Cierra los tuyos por mí. Hoy necesito lo hagas, hoy no tengo fuerzas para cargarlos a todos.
Necesito me lleves, me aguantes, me empujes ... hoy simplemente quiero cerrar mis ojos y que cierres los tuyos para poder seguir adelante.
Atte.,
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