2006-03-04

¡El club!

¿Cuántas veces no he sentido la necesidad imperiosa de gritar a los cuatro vientos aquello que puedo sentir y en vez de ello lo reprimo?

¿Cuántas veces no han sentido la urgencia de abrirnos a la vida, a la verdad, al amor, a una emoción, al riesgo, al fracaso o al éxito, y en vez de ello, nos cerramos, sufrimos en silencio y dejamos de compartir?

Yo si pertenezco a este exclusivo grupo de personas que no sabe por qué no sabe nada, y aún así sigue llenándose de ínfulas, de inferioridad falsa, de un sentido de superioridad obsceno y cruel, tanto con sigo mismo como con los demás.

¿Cómo lograr entonces abrir la puerta de aquello que llamamos salida? ¿Cómo vivir la vida sin estar claros que hay que vivirla para poder sentirla?

Lo único que he logrado hasta ahora es encontrarme con personas, a través de las cuales hago valer mi voz, o manipulo mi entorno para que su voz valga por la mia.

Cerrarse a la oportunidad de salir de ese club -ya no tan exclusivo- si sería un verdadero privilegio, el cual estoy aprendiendo a seguir.

Atte.,


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