En un contexto general (y también específico), tengo que reconocer que soy un privilegiado: h tenido la oportunidad y el interés de crecer personal y profesionalmente durante mi vida; sin por ello entrar en la categoría "ser mejor" persona.
Sin embargo, si lo pienso en el contexto del enfrentamiento entre mis creencias, mis valores y mis acciones, con una evidente disonancia cognoscitiva, me he obligado a deformar mis valores antes considerados positivos para llevarlos hasta otros que sencillamente aún en lo más profundo de mí, siquiera me satisfacen.
¿Cómo es posible que yo haya desaprovechado todo ese interés, toda esa oportunidad y para ir endureciendo de forma tan terrible mi caracter, mis sentimientos? ¿No es incompatible este proceso con el de madurar, mejorar, crecer?
Hay quienes he visto florecer ante el aprovechamiento de su intelecto, de sus oportunidades, de sus búsquedas, y no me siento de la misma manera. ¿Es éste un modelo eterno: el de ver lo mejor de los demás en uno mismo sin ver los errores?
Cuán difícil es hoy escribir estas palabras, cuán profundas pueden ser y cuán vacías cuando caen en mis propios oidos al releerlas, en mis ojos que lloran y se secan a la vez por el hastío de verlas y mi lengua se seca con el sentimiento de tiempo que transcurre y que se llena de momentos efímeros que sólo nos llevan al siguiente.
El pequeño y cruel juego mental que estoy aprendiendo a jugar no puede ocultar la verdad que a mi mismo escondo: todo se va por el caño, todo se desaparece, sólo ha quedado el vacío.
Y el vacío se puede llenar -como decía el antigüo cuento- de heno, o con la luz de una vela, o con el fuego de quemar un poco de heno con la candela de la vela, es decir, se puede llenar de lo material, de lo espiritual o del delicado y complejo equilibrio de ambos; pero siempre me voy pongo a penetrar ese vacío de la forma incorrecta y perversa de lo material o peór aún, de lo absolutamente espiritual y al final dejo mi propio yo mal expresado, mal representado y lleno a su vez de vacío.
Por ello, he comenzado un juego de cazar gatos y ratones, depredando (en su acepción: Robar, saquear con violencia y destrozo) pero a mi mismo, mi robo, mi saqueo, mi violencia, mi destrozo.
Atte.,
1 comentario:
Cuando siento que algo se fue por el caño y me ha dejado un gran vacio... trato de llenar ese espacio con el recuerdo de la experiencia vivida.
Un gran abrazo.
YGN
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