2006-01-13

El arte de preocuparse por los demás

Toda su vida ha sido un cazador, siempre tiene la vista enfocada sobre su presa, que puede ser incluso toda una manada y -a veces sin saberlo, espera eternamente porque decida iniciar el juego de acechar, seguir, acorralar, cazar...

Pero en este proceso, de caza en caza, un cambio fundamental ocurre: la presa se vuelve tan importante, tan indiscutiblemente fundamental, que más preocupa su bienestar que su objetivo, más su capacidad y más su derecho que el colectivo o el suyo proprio.

Tratando de entender este cambio, descubro que no ha habido ninguno, simplemente estaba equivocado, no es la preocupación de todos como presa, sino de todos como hijos de la manada la que le ha guiado a ser como es.

Y si el cazador es a la vez el padre, el responsable, el ejecutor, el dador universal y requiere de la presa -de las presas- para saber que existe, para sentir, para ser, entonces, amainar, esconder, reducir estos instintos termina por matarle poco a poco; haciéndole miserable, convirtiéndole en nada.

Atte.,

No hay comentarios.: