2006-01-04

La respuesta esperada

Desde hace varias meses -desde siempre- he estado esperando la respuesta a una pregunta, a una carta, una promesa, que hice, que envié, que espero y espero con paciencia, con esperanza.

Y cuando se espera lo suficiente, la respuesta llega, como ha ido llegando poco a poco a mi consciencia.

Tal vez la respuesta no es la esperada, no es la buscada, pero igual, me llena de alegría saber que no debo esperarla más y también, llena de desesperanza que tanta fe autoimpuesta me impulse a seguir buscando.

Siempre es así, siempre, la asimetría de las emociones, de las sensaciones, la conjugación incorrecta, tiene como efecto este sinsabor conocido, revivido, en el cual un polo se orienta hacia el sol, hacia la luz, indiferente de lo que ocurre y el otro sufre, se queja, se aleja, se encuentra con la obscuridad.

Igual, respuesta es respuesta y como los polos siempre rotan, siempre se inclinan, pues es mejor trabajar desde ya en el pronto balance y no en el proceso de hundimiento.

¡Gracias por decirme lo que esperaba aunque no quería saber!
¡Gracias nuevamente por permitirme seguir allí como siempre, sin cambios!
¡Gracias por permitirme ser agradecido y reconocer la bondad en tí, en todos!

Gracias

Atte.,

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