He de reconocer que durante los últimos días, he estado bastante preocupado, en forma genuina y sincera por un amigo. Tendría que decir le conozco hace poco, un año por decir y sin embargo, he sentido una empatía particular, un deseo por protegerle y apoyarle, como un hermano mayor podría hacerlo.
Eso de ofrecer libremente mi amistad es algo que no ocurre comunmente y en nuestro día a día, las amistades desinteresadas son aún más enrarecidas cuanto más bullicio de conocidos nos rodea; aún más, las barreras primarias de esta sociedad violenta: desconfianza, auto-protección, prejuicios, etc. fueron franqueadas para permitir que mi propio yo saliera a relucir y ese apoyo de amigo -de hermano- fuera sincero.
Entendiendo que todos necesitamos un espacio íntimo y personal, pero también sabiendo que quienes nos sentimos solos a veces cometemos grandes estudipeces quise apoyar el vacío que sentía con consejos, compañía, esperanza, incluso algo de alegría; sabiendo que aún siendo insuficientes, parte del camino podrían mostrar.
Lo que no puedo entender es cómo de la nada, la respuesta obvia es la que más duele: al apoyo, al desinteresado hombro pues simplemente el rechazo instantáneo, la falta de respuesta, la anulación del yo por inconveniente, terminando por ignorame. Al principio, la rabia fluyó por todas mis venas!!!! Qué se cree, cómo se atreve, quién pensó qué soy... etc... etc... pues la forma, la manera, fue la peor de todas: YO sentí el dolor y el rechazo no merecidos, exprofesamente malintencionados.
Luego de pasar ese trago y pensarlo bastante, quiero pedir disculpas por no entender a priori, que ese mensaje tan directo era un grito de ayuda desesperado y que esperar era una buena forma de comunicación y apoyo de mi parte.
De todas maneras, me disculpo por no entener y te disculpo por no saber medir las consecuencias de cómo me sentí con tus acciones; sin embago, quise decírlas al menos en este medio para que yo mismo, tu, nosotros, sepamos que toda acción tiene su reacción y no por amenza lo digo, sino porque la naturaleza humana -siendo tan compleja- debe pasar por un proceso curativo cuando se siente herida a un nivel básico, primitivo, aunque también cuando ocurre a nivel elevado e intelectual.
Espero nuevamente -como siempre- apoyarte, curar tus heridas, cubrirlas o al menos reirnos de ellas... pero no esperes que pueda tener el mismo tenor, el mismo color en forma natural, de manera espontánea: es posible que un rechazo genuino, un tufillo a rencor, pueda fluir sin intención.
Y por supuesto, no ha salido del todo mal, pero tampoco del todo bien, así que nos toca nuevamente abonar la tierra, regar el agua, sembrar la semilla y cuidar al árbol de amistad que el futuro depara evitando que vuelvan a cortarlo apenas germina. Yo prometo poner mi parte en ello y no exigir de tu parte más que o que estés dispuesto o capacitado a dar.
Querido amigo, recibe como siempre, un fuerte abrazo,
Atte.,
No hay comentarios.:
Publicar un comentario