2007-10-16

Noche de brujas

¡El “corre corre” ya comenzó! Compramos los disfraces -para la niña de hada y el chamo de Hombre Araña aunque él quería vestirse como Optimus Prime: “el camión de Transformers”-, compramos caramelos y cuadramos con los vecinos del condominio los preparativos finales para la fiesta en el parque: cuán difícil se ha vuelto en Venezuela eso de celebrar la milenaria tradición celta del “Halloween” o noche de brujas.

¡Como ha variado con el pasar de los tiempos!: en Venezuela ha llegado como una moda impulsada desde Estados Unidos por el ya conocido proceso de globalización, tal vez desde las cadenas y franquicias extranjeras y por las series en TV por suscripción; a Estados Unidos llegó a mediados del siglo XIX desde los barcos de inmigrantes irlandeses que desde hace más de 3,000 años incluían entre sus celebraciones las de las cosechas antes del invierno.

Según la historia popular, el 31 de Octubre las almas de los muertos regresaban a visitar sus hogares en la tierra porque ese día no había separación entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Los celtas dejaban fuera de sus viviendas comida y frutas para alegrar a los espíritus y alejar a los indeseables. Con el tiempo esta costumbre ha derivado en la famosa “trick or treat” (truco o trato), en la cual los niños disfrazados van de casa en casa exigiendo golosinas so pena de hacer bromas a quienes no les den.

Durante el proceso de cristianización del Imperio Romano los Papas buscaron reemplazar las distintas celebraciones paganas, siendo en el siglo VIII cuando el Papa Gregorio III designa el 1ro de Noviembre como la Fiesta para todos los Santos. Se dice que Halloween proviene de “All hallow’s eve”, Víspera Santa o Víspera de la Fiesta de todos los Santos.

Ya en la tarde llegamos a casa y nos damos cuenta que los niños se han disfrazado por su cuenta y no hemos decorado pertinentemente. El aire a bochinche nos llega desde el parque y el timbre comienza a sonar con pequeños (y no tan pequeños) prestos a colectar el botín de la noche.

Coloco las “auyamas de plástico” recién compradas y me pregunto de dónde salió esta costumbre y cómo se relaciona con todo este desbarajuste fiestero. Ni por casualidad pasa por mi mente la historia del hombre Irlandés tacaño y bebedor llamado Jack quien engañó varias veces al diablo cuando éste se le apareciera repetidamente en noche de brujas. Al final de su existencia, Jack no pudo entrar en el cielo pero tampoco en el averno y quedó condenado a vagar en la oscuridad con un pedazo de carbón encendido directamente del infierno, el cual colocó en un nabo.

Originalmente los irlandeses ponían un trozo de carbón en un nabo ahuecado para iluminar; esto se llamó la Linterna de Jack o con el tiempo “Jack-o-lantern”. Con la llegada a América los nabos fueron sustituidos por las calabazas, más grandes y fáciles de ahuecar.

En fin, fiesta pagana o no, de sustos y espantos, también es mala para la figura; no debo olvidar que después de este día o mejor mañana mismo me pongo a dieta y vuelvo al gimnasio… pero antes me como este chocolatito que está muy bueno y lo compré con descuento.

¡Vecinos espérennos que ya estamos bajando!

Feliz Halloween

2007-10-14

Erase una vez un niño -siempre-

¿Qué es lo que recuerdan de su infancia o de la adolescencia?

Hay cosas que recuerdo bien, otras vagamente, algunas ya no son recuerdos sino reconstrucciones de las historias de mi familia que han tomado forma particular en mi mente, pero otras son claros e inolvidables momentos que me han perseguido incluso ahora y siguen alli clavadas entre mis ideas formando parte de mi.

A veces vienen en forma de imágenes, otras en forma de coloridas frases, algunas representan claramente los momentos en los cuales la disonacia cognoscitiva es más evidente.... para mí que no para otros.

Que son recuerdos en realidad: ¿La falta de ascensores todos los 24 de diciembre, los recuerdos cuando me pusieron millones de inyecciones de antitetánica, el pueblo de mi madre, el rancho de Justa donde tanto me gustaba pasar las vacaciones, la pelea con mi primo por los pantalones cortos?

¿Son estos los recuerdos que han formado quien soy o más bien esos huecos en mi mente, esas distorsiones que siquiera me atrevo a intentar recordar -por miedo- las que han hecho de mí -o en este caso al generalizar: de cualquiera de nosotros- lo que ahora represento?

¿Son mis sueños infantiles de hacer algo por los demás y ser reconocido por ello una meta banal y sin sentido?

Los sueños de mi "edad madura" apenas se parecen a esos... Pero igual la banalidad como meta, como fin en si mismo sigue escondida entre estas líneas y entre mis pensamientos.

Recuerdo el reproductor de cartuchos de 8 pistas en el auto de mamá, que era blanco y también el susto cuando tuvimos que cambiar las llantas en plena autopista -probablemente a los 3 años- y también recuerdo cuando me gané mi primera medalla en la escuela -no la de tercer grado injustamente quitada- sino en preparatorio cuando descubrí que de cualquier cosa puede surgir algo hermoso y yo era capaz de hacerlo. De ellos aprendí a temer y a crear.

De mi tercer grado aprendí la injusticia, del cuarto grado aprendí a aceptar las diferencias y a saber que a las mujeres nadie las entiende. De mis recuerdos de quinto grado, uno muy importante me enseñó a buscar alternativas para los "supuestos límites": algo que usé luego en la universidad para salir adelante.

Hay otros que no llegarán a salir de mi teclado pero que siguen allí y me mostraron más, me enseñaron más: de la bondad y de la miseria; de lo profano y lo supremo; de lo simple y complejo; y la más importante: cómo el tiempo y la experiencia cambia la forma de ver las cosas una vez revividas bajo la luz de la reflexión.

Si hay algo que quiero dejar hoy aquí plasmado es eso: les invito a revivir sus recuerdos bajo la luz de su ahora. Es posible aprendan más de lo que creen o esperan sólo por ello. Es algo aterrador y a la vez liberador que a todos está permitido.

Ahora sé que puedo aprender de mí mismo y de mis recuerdos.

Atte.,

2007-08-25

La huella aún por dejar

Existen y siempre han existido grandes hombres y mujeres: son grandes por su estatura -sea esta moral o simplemente su tamaño-, otros por su peso o el peso de sus convicciones, otros por sus ideas -y a quienes guían para bien o para mal con ellas- y aquellos que se resignan a ser semi humanos cuando se puede ser semi dioses.

De qué lado estar sin olvidar que somos un gigantesco hormiguero con roles para todos, actividades programadas -incluso aquellas destinadas a desestabilizar al resto del grupo-. Sobreponernos a ese gris paradigma es algo digno de mención y probablemente es lo que realmente genera esa división tan evidente entre unos y otros.

Es evidente que al recordar lo frágil y animal que es nuestra existencia evidenciamos el miedo subyacente a no dejar huella y a no trascender más allá -siendo abono para la eterna transformación de la materia y de la energía-; y ese miedo se convierte también en una fuerza que impulsa irracionalmente a buscar y a dejar marcas en el camino, sean estas las correctas o de las que se llevan por delante al resto sin consideraciones adicionales.

Hoy escribo para recordar que es un día más y también un día menos; una oportunidad perdida y una nueva que aparece; un luz en el horizonte rodeada de obscuras ideas en mi mente.

Es que estar en el limbo es -a veces- la posición más interesante: ni grande prohombre ni pequeña mascota; sólo existir para ese instante y moverse al siguiente en la dirección que puede traslucir el momento.

Atte.,

2007-07-30

Presumir sin ser

En la búsqueda constante del devenir de las cosas una de las preguntas que en el entorno nos encontramos con frecuencia es la de nuestra visión de futuro; muchas veces la encontramos de formas tan simples como "qué quieres ser cuando seas grande" o "cómo te vez dentro de 5 (o 10) años", o simplemente. cuándo quieres retirarte.

La verdad es que estas simples interrogantes han generado en mí un sin fín de dudas y mientras más busco dar respuestas a las mismas más inhibo mi capacidad de responder.

Hoy en particular es por tener en mi mente una idea fija que se clava en mis pensamientos y golpea como si fuera un martillo pneumático; hoy en particular he recordado que es muy distinta la autoestima a la simple capacidad de pensar en estar por encima de los demás.

Presumir sin ser es entonces fórmula fundamental para el fatuo actuar y por analogía a lo que ocurre en mi entorno.

Ser es algo inherente a cada persona, pero presumir es inherente a aquellos que pretenden o pretendemos ver más allá y simplemente son/somos miopes... tanto para si mismos como para el ecosistema de relaciones humanas que le/nos rodee.

Atte

2007-07-27

Habilidades!!!!

Hoy pensaba en la falsa humildad de aquellos que piensan de sí mismos como alguien superior y se venden como si así lo fueran.

El pensamiento no es contradictorio pero si es desde una perspectiva personal y crítica es una constante lucha por el reconocimiento propio y la autoestisma.

Al pasar este concepto por los paradigmas de mis propias creencias, convicciones y valores no puedo más que presentar -nuevamente- una crítica a mí mismo.

¿Ser capaz de autocriticarse un elemento fundamental de liderazgo? ¿Es una habilidad que puede ser desarrollada? ¿La visión del lider es aquella de quien da una visión y guía el camino o aquél que apoya a quienes lo recorren?

Atte.,

2007-07-21

Girando vigorosamente!!!

Esta noche está llena de angustias, miedos y remordimientos por las cosas que ni siquiera han ocurrido.

Mi mente como un permanente torbellino no me deja siquiera dormir y la sola presencia de ideas que no sé cómo manejar hacen que mi cuerpo tiemble de miedo, casi convulsivamente quedándome sólo dar y dar vueltas en la cama fria y terrible.

Sin embargo, el hecho simple de dejar un celular y no poder comunicarme y no poder recibir un mensaje no puede ser suficiente motivo para este momento y sin embargo lo es. Dejar a veces es lo mismo que olvidar pero otras es igual a forzar, engañar, mentir, evitar o eludir.

Poner adjetivos, uno tras otro, para perdonarme a mi mismo por lo que pienso, por lo que siento, por lo que deseo de manera egoísta no es suficiente para aplacar los demonios dentro de mi que luchando hacen volver mi temblor y mi miedo.

Luchar o entregarme a ellos -los demonios- es una pregunta constante en mi; pero luchar contra esa realidad está minando mi fuerza y agotando mi capacidad de resistirlo y por ende, de mantener mi piso, mi cordura, la falsa imagen que reflejo a los demás.

La máscara está cayendo dentro y fuera de mi y no estoy listo para asumir esa realidad. Tiemblo de sólo intuirla, pero siento a la vez esperanza de que pueda ocurrir.

El verbo hoy -particularmente- sólo ha apoyado a que me muestre un lado aún más obscuro de lo que yo podía esperar y sé que leerme no es suficiente para entenderlo.

Volveré a dar vueltas en la cama y esperar la luz del amanecer.

Atte.,

2007-06-06

La dictadura de los sentidos

¡El impacto fue directo y fulminante! La vista captó aura, forma, color, dimensión, proporción; ya desde la distancia y configuró en su mente un paradigma inmediato mientras las preguntas bullían sin cesar pero no podían salir.

El segundo golpe fue el de las feronomonas que invadían el cuerpo y derrumbaron todas las barreres emocionales, intelectuales y físicas construidas.

El tercero, ya sin poder defenderse, fue la escucha: no era posible que esa combinación existiera y se pudiera fundir con esas frecuencias. ¡Ya estaba casi muerto!

El tacto mostraba la textura, confirmaba el calor del aura vista y el contacto de las manos fue el medio por el cual recibió una cantidad de energía inconmensurable. Ya incapaz de controlarla obligó a rendirse con lo que quedaba de aliento.

El quinto golpe, fue el sabor de saber que estar derrotado no era perder, era comprender que el momento marcaba el inicio de una realidad que no por inesperada pasó a ser, de ahora en adelante Nirvana.

Y de repente, se vió atrapado por sus propios sentidos, por su intelecto, su voluntad y su alma consciente y feliz esperando, anhelando, deseando, decidió aceptarlo.

2007-05-20

La epopeya de una caída: El vacío (1ra parte)

Obscuridad y luz son dos conceptos que no pueden existir el uno del otro y no pueden estudiarse separados ¿Es realmente la obscuridad la ausencia de luz? Sin entrar en la profundidad de una definición física, metafísica, filosófica, religiosa o simplemente ingenua; lo que realmente quiero saber es cómo esto se refleja en el retrato de mi héreo interno.

Aún asi, no sé si es la obscuridad o el vacío el que me reta continuamente y obliga a frenar mi caida pero no a detenerla llevándome a un estado de interminable indefinición y de desconocimiento.

Sombras sobre negro, sombras sobre sombras aparecen y cubren lo que queda todavía en mis sentidos...

2007-05-12

La epopeya de una caída: Prólogo

Todo comenzó en el principio, el prejuicio, el amor y las expectativas de todos quienes depositaron en mí su esperanza, temores, frustraciones y deseos buscando reflejar bajo la excusa de la familia y la cercanía se soportaban en un error fundamental: el no poder vivir a través de mi sus propias vidas y sus propias necesidades.

De allí en adelante yo, como tantos otros quienes hemos sido expuestos a este grandioso proceso de la manipulación emocional, he crecido pensando que mis hombros tienen que ser suficientemente fuertes para soportar ese peso infinito depositado en mi desde muy pequeño, incluso desde antes de ser concebido.

Y luego de sentirme permanentemente frustrado al no poder superar, siquiera alcanzar todas esas visiones individuales y metas colectivas he llegado a “comprender” que vivir signado por estas visiones en las que he sido adoctrinado no tiene sentido alguno: de repente se ha desvanecido todo el sistema de creencias y mis paradigmas y me he quedado en la nada, flotando sin tener puntos de referencia, asideros intelectuales, emocionales o físicos.

Es en este vacío que comienza esta historia épica, sin héroes, historia ni pueblo pero que representa el obscuro momento del pasado que se vuelve presente y del instante que se vuelve futuro.

¿Y ahora qué? Comienza en verdad la primera parte de lo que viene.
Atte

2007-04-12

El verdadero yo

El monstruo vuelve a aparecer y la espada de Damocles yergue atada sobre mi para recordarme el fatuo y vanidoso momento que es la existencia.

De nuevo el moustro silenciosamente trepa, crece, se expande y descontrola corrompiendo y corroiendo la carne que regurgita a su paso.

El mounstro crece de la mentira que me rodea, del indómito pero atrayente ambiente que cirncusncribe a la realidad y del decaimiento de la esperanza de lo que podria ser y de lo que debe ser.

Enfrentarme al mounstruo es enfrentarme a mi mismo y reconocer ya lo irreconocible dentro y fuera de mi, buscando las similitudes, las coincidencias y las congruencias. Mirarme a mi mismo en el espejo deforme de la realidad de la noche y saber que yo estoy aquí y no otro. Que la pelea es conmigo y no con nadie más y que la escaramuza, las batallas y la guerra van a pasar, quedando el vencedor -siempre yo- como evidencia.

Atte.,

2007-04-06

Nuevo inicio

A veces en vez de comenzar desde el principio nos pasamos de modernistas y buscamos un inicio por la mitad, por el final o un proceso sin armonía ni secuencia coherente y al hacerlo así llevamos al extremo nuestras propias situaciones, poniendo en riesgo nuestra cordura y nuestra capacidad de retroceder e iniciar nuevamente.

En esta oportunidad, ya habiendo pasado toda posibilidad de retroceso, el camino que queda es el de disminuir la velocidad, cambiar de canal (de sentido, de camino, de vía) y acelerar nuevamente tomando como punto de inicio el nuevo momento.

Es así como hoy sin poder renovarme, he convertido el hoy, el ahora, en el momento inicial con el cual voy a construir un sendero que comience por el principio y que no se deje perturbar por los desvíos.

El objetivo a corto plazo está en evolución, el de mediano plazo ya está definido, el de largo plazo, la visión que me guía está pendiente pero se comienza a ver más allá de la bruma.

Atte.,

2007-03-25

Atributo distintivo

Siempre digo que la dualidad o capacidad de ser y no ser en desde diversas facetas es mi atributo distintivo. No suelo decirlo de esa manera, probablemente lo exprese en forma no verbal con mi actitud cambiante, con momentos más asociados a la locura y hasta con rasgos de típica personalidad bipolar; sin embargo, la verdad es que a veces pienso es un escudo para mostrar evidentes elementos de mi verdadero yo.

En la ciénaga en la que suele estar mi mente el descanso no es la opción pertinente, por lo que irme simplemente a dormir sabiendo, pensando o simplemente creyendo lo que debería creer y a la vez llevar el esfuerzo a su mínima expresión no resuelve el problema: el lodazal entonces se incrementa y la profundidad se siente y me voy hundiendo lentamente en lo inésperado.

Pero al llevarlo más allá descubro que en realidad no es bipolar, extrovertida, bipolar, especial o privilegiada ni mi mente ni mi personalidad, es sólo el escudo que esconde mi verdadero lado obscuro.

Fui incluso a buscar cuáles eran los siete pecados capitales y encontré que no son simplemente una referencia obligada de lo que constantemente estoy viviendo y diariamente estoy llevando a cabo.

¿Siendo así cómo buscar las virtudes necesarias que lo constraresten?

Atte,

2007-03-17

Autoestima

¿Cómo podemos sinceramente medir con un parámetro cómo nos vemos emocionalmente a nosotros mismos? Buscar respuestas a esta pregunta ha sido hoy para mí una tarea difícil.

Comienzo por darme cuenta que al buscar un nivel, un valor, ya de por sí doy por sentado que el mismo no está donde debería estar y por ende el proceso no debería ser el de medir sino el de mejorar, el de construir.

Pero mis acciones parecen mostrar lo contrario: poco a poco me engaño a mí mismo haciéndome pensar que todo está avanzando por el camino correcto, pero sólo he ido subiendo a la parte más alta del despeñadero con pocas opciones: caer a toda velocidad, caer rodando más lentamente, retroceder para perder el equilibrio, seguir subiendo para hacer más fuerte la caída, quedarme allí sin avanzar o retroceder...

Cada opción me lleva a un estado igual o peor y en vez de salidas, representan el camino de errores que por auto-flagelación me han hecho llegar a esta encrucijada.

¿Si pudiera volver atrás haría lo mismo? Probablemente no, probablemente haría peor, estaría en esta posición pero 10 años antes.... ¿Será que siempre llegamos a un momento que parece decisivo pero en realidad es sólo la prolongación de la vida en su total intensidad?

Como sea. aquí sentado frente a mis opciones, decido esperar para conocer qué opciones nuevas aparecen, cómo empeora el ahora y por fin demostrar que el quererse a uno mismo no está sólo en lo que se cree sino en el actuar, en las decisiones subconscientes y en el contexto en el cual ellas son tomadas. Toda decisión sacada de su contexto físico, emocional e intelectual para ser tomada sólo por el lado emocional, o sólo por el intelectual están destinadas a avanzar por este camino; siquiera un elemento aleatorio desviará esta posibilidad.

La pregunta entonces es: ¿cambiando el camino de ahora en adelante se abrirán opciones distintas? Serán todas desdendentes al precipicio o se pueden aún construir puentes hacia el interior de uno mismo para así dejar de no ser amable conmigo mismo, sentirme lleno de impotencia y apreciando aquellos atributos que en realidad no son diferenciadores competitivos, para en vez encarar mis responsabilidades, aprender de mis fracasos para estar orgulloso de mis éxitos, cambiarme a mi mismo afrontando con optimismo lo que vendrá y respetarme a mi mismo.

Sólo falta entender entonces qué es ese auto-respeto del que todos hablamos, determinar su nivel ético o moral y ponerlos en el contexto necesario para crecer... pero eso es tarea de otra noche.

Atte.,