2008-05-22

Carta a Esperanza

Estimada esperanza,

Ni tu nombre parcial, incompleto, o como fuere puedo mencionar por miedo a que el futuro
se obscurezca nuevamente.

Vi por un momento la oportunidad de aprovechar el presente, aprovechar el momento y mi mente comenzó a proyectarse en las múltiples posibilidades de encontrarnos juntos. Sin embargo extrañamente, me dejé usar a sabiendas de las posibles consecuencias y muchas de ellas pasaron.

Se acaba la esperanza de tu esperanza y se envuelve en una nube de extrañísima nieble que
me deja confundido, desarmado y casi perdido sin más que mis propias hipótesis, mis propios pensamientos.

Qué extraña persona eres, qué increiblemente perfecta y qué desesperadamente lejana.

Te espero igual, sabiendo la espera será sin tí, es sin esperanza y sin futuro.

Atte.,

2008-05-18

La búsqueda incesante, perenne, eterna. Mi búsqueda por tí

¡Apareces! Hablamos, nos abrimos a las posibilidades y luego misteriosamente desapareces.

Te busco con ahínco, por todas partes y en todas las personas que se atraviesan, que aparecen y allí de nuevo otra vez te encuentro. Y así hablamos de nuevo, descubrimos nuevas posibilidades y también que no somos iguales a como creíamos que era antes, pero aún así poso mis esperanzas en seguir adelante. ¿Por qué en ese preciso instante te vas?

Desapareces de nuevo, me dejas solo. Me obligas a iniciar la búsqueda, la misma del principio, las mismas expectativas y posibilidades, pero no encuentro más que silencio. ¿Serás tu como tú o ereas ahora otra persona?

A pesar de tu trasmutación te encuentro y nuevamente las compuertas de lo posible me dejan pasar... pienso en el miedo, en la esperanza, en las posibilidades y otra vez de repente desapareces.

No sé cómo evitar este ciclo que aparentemente nunca termina... Está ya obscureciendo mi deseo, desensibilizando mis necesidades, disminuyendo las ganas de seguir intentando...

Pero de nuevo me levanto y comienzo; de vuelta al inicio; de vuelta al intento; de vuelta a encontrarte, a hacerte aparecer y hablar como siempre, con las posibilidades y buscando a toda costa este vez -como siempre- no desaparezcas nuevamente.

 

Atte.,

2008-04-17

La persistencia de la memoria

Los relojes se vuelven blandos, el tiempo se vuelve fluido y en vez de recordar con exactitud los eventos -como algunos ingenuos esperarían-, todo se mezcla increiblemente: las emociones, las imágenes, los miedos, los olores, las risas e incluso los recuerdos de los recuerdos.

En todo ese proceso en el cual explotó sin avisar mi cabeza, me encuentro sumido hasta el fondo, sin comprender por qué ni en qué momento ni muchos menos identificar las consecuencias -las catástrofes- de lo que sucederá luego de que la mariposa con su aleteo produzca su efecto al otro lado del mundo, al final del cosmos y de vuelta.

Ya con todos mis hijos regados en el Guaire, esta noche, más calmado, decidí acudir a mi mismo nuevamente para luchar contra mí mismo. Son dos titanes pequeños en tamaño y grandes en problemas que sólo piensan -pensamos- en hundir en la roca la cabeza y taladrarla para no poder pensar.

Pero allí siguen los blandos relojes, los blandos momentos, la oscuridad del gemido, el placer momentáneo, el cansancio estereotipado que sigue al coito pero sin el estúpido cigarrillo, sino con la sonrisa del placer casi infantil.

Aún así, el ciclo se repite de una nueva manera, renovado, interesante, efectivo al menos en su objetivo de encender hogueras que a la vez son quimeras de lo que sólo en la mente perdura.

Atte.,

2008-04-08

Cierra tus ojos

El tiempo pasa y la meta se aleja cada vez más.

El tiempo vuela y yo me quedo en el nido amarrado a mi propio destino una vez perdido en vez de encontrado.

El tiempo castiga pero no más que tu propia intensidad al hacerlo.

El tiempo -inexorablemente- mata al portador de las noticias, al mensajero de sí mismo, a quien no lo esperaba y a quien sí.

Cuando parpadeo todo esto viene a mi mente y así como llegó calladamente, subrepticiamente, desaparece en un instante.

Cuando cierro los ojos ya el tiempo no es el mismo, se ensancha, se alarga y castiga más y más duro. Cierra los tuyos por mí. Hoy necesito lo hagas, hoy no tengo fuerzas para cargarlos a todos.

Necesito me lleves, me aguantes, me empujes ... hoy simplemente quiero cerrar mis ojos y que cierres los tuyos para poder seguir adelante.

 

Atte.,

2008-03-19

Los resultados, las consecuencias.

Últimamente he estado pensando mucho sobre una frase que casi por suerte tuve la oportunidad de escuchar.

Tendría que decir primero que el contexto era el correcto, pero que nunca pensé tendría la oportunidad de que pasara en el lugar y momento en los cuales ocurrió.

Hablábamos de las responsabilidades, de lo incierto de los datos, de la velocidad de los cambios, nuestros paradigmas y de repente dejamos de hablar de los resultados de las decisiones y nos enfocamos en las consecuencias.

El contexto es simple: Un lider no debe pensar en los resultados de sus decisiones, eso es fácil; debe pensar en las consecuencias que esas decisiones tienen.

Especialmente y en esto es en lo que he estado pensendo mucho ultimamente si a quien sigo es a mi mismo. Siempre pensamos en el líder como aquella figura que nos muestra el camino, nos da una esperanza y nos conmina a trabajar para ello.

En mi caso, pienso soy el líder de mis propias visiones y las decisiones que tomo en mi vida personal y profesional han tenido, tienen y tendrán consecuencias que debo considerar:

Despedir a alguien que impide el desarrollo de tu equipo de trabajo tiene resultados simples pero consecuencias impredecibles; salir y satisfacer a fuerza de mentiras, engaño o simplemente ingenuidad tus necesidades es sencillo, pero el impacto de los errores es devastador.

Ahora comienzo a comprender el por qué de este estado de ánimo, el estrés, los nervios: las consecuencias de lo que he iniciado desde hace años comienzan a acecharme y el resto siquiera puedo entenderlo.

Como consecuencia, ahora es imperativo revisar el entorno de estas consecuencias y tomar las debilidades (inherentes a mi mismo) y amenazas (inherentes a mi entorno) y revisar hacia dónde me llevaron los resultados sin orientación de futuro, la decisión sin responsabilidad.

Considero que el miedo que siento de mi miso es la primera alarma, o más bien la segunda, la tercera, ... pero no niega su existencia, se nutre del resto y lo consume (me consume).

Por ahora, un paso más hacia adelante y más miedo guardado en el foso.

Atte.,

2008-03-18

¡Al borde!

No olvides aplicar ROT13 si estás interesado en recordar qué escribiste.

http://www.rot13.com/index.php

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Nggr.,

2008-03-17

¡Pasado, presente y futuro!

Sexo, mentiras y videos.

Energía, Dolores, Consecuencias.

Ingenuidad, viveza, necesidad.

Gratis, favores, pagos.

Fácil, complejo, imposible.

Fantasía, realidad, alienación.

Uso, abuso, dominio.

Esperanza, esfuerzo, decadencia.

Frecuencia, resistencia, suerte.

Tiempo, eficiencia, eficacia.

Playa, hotel, retiro.

Caminos, defensa, sin oportunidades.

Indisciplinado, intranquilo, desesperado.

Atte.,

2008-01-02

Desvarío

El cruel angel desciende
y yo espero callado
mientras presiente lo que resiente de mi lado.

-Mi otro yo: el que no conozco aún


Sueño, amor, lluvia, hambre, gula, gula y más gula,
miedo, mucho más que miedo llena lo que falta, cubre el vacío.

Auto ataque, lento suicidio, falsa esperanza, adjetivo redundante.

Capa tras capa, caja dentro de caja, matrioskas de la personalidad, encubriendo lo que no sé ya dónde encontrar o buscar o hallar o perder.

¡Otra vez falta algo, falta todo y no falta nada!

Dolor, preocupación, susto más que todo, más que nada, más que nadie.

Grito desesperado, grito ahogado, grito callado, grito que no es grito, grito que grita el hambre falsa, el sentido que no existe, la necesidad de ser atendido.

Mientras me quedo afónico en el teclado, la mente se aclara o más bien, la matrioska se cierra pienso en el sueño que puedo tener, en el descanso que no quiero, en lo que no soy y quiero no ser: el, aquél, todos, ningun, un poco de ése, más de aquellos, una pizca de ninguno.

He parido mi primera oración del año, pero no mi primera oración para orar, sino para dormir!

Atte.,

2007-11-30

¿Qué es el éxito? Gerencia de mi desarrollo personal, profesional, intelectual y emocional.

NOTA:

Este documento fue escrito en el año 2001 (tenía 33 años). Lo publico con algunas modificaciones de forma para facilitar la lectura (a mí mismo, claro está).

De más está decir que queda mucho camino por recorrer. Al final hay seis declaraciones/acciones de las cuáles pienso sólo cumplí con la 2, 3 y 4; dejando las más difíciles (1, 5 y 6).
_______________________________________________

Soy una persona que muchos podrían considerar exitoso: cargo gerencial, vivienda propia, vehículo propio, bienes materiales, etc., sin embargo, yo me considero víctima de mi éxito y de mi historia. Este papel de víctima es el he logrado enfocar claramente y por ello de aquí en adelante desarrollar mecanismos para superarlo y superarme en forma efectiva.

En este ensayo presento en su primera parte cómo me observo ahora, es decir, cuáles son mis atributos gerenciales y su efectividad (positivos y negativos); y en segundo lugar establezco un plan para lograr un cambio en mi estilo gerencial, redundando en mi éxito profesional y el equilibrio emocional y personal pertinentes.

Soy retador y participativo, mi aporte en los equipos de trabajo impulsa el rendimiento, estimulan, sacan del cuadro, desequilibran y exigen, así cómo me exijo a mi mismo en esas dimensiones; pero, por otro lado, llego a ser agresivo, rompiendo el equilibrio de todos los grupos y equipos de trabajo. Manejo un sentido estratégico e integral, que apoya y a veces circunscribe el desarrollo de una visión compartida, sin embargo, mi sentido de conexión con la realidad presente diverge pues confundo el futuro y el ahora. Esto dificulta mi comunicación efectiva tanto a niveles estratégicos como a niveles tácticos y operativos: me aíslo.

Soy flexible: en cada cambio veo una oportunidad, y en cada oportunidad una vía de acción posible; de hecho, me he reinventado a mi mismo profesionalmente en varias oportunidades, me muevo horizontalmente y verticalmente (hacia arriba y hacia abajo), por lo que la percepción hacia fuera es de inestabilidad e incapacidad de concluir tareas. Por otro lado me convierto en la persona ideal para trabajar en proyectos importantes de corto plazo, pues inmediatamente asumo un nuevo proyecto o tarea. Me salgo de los límites con frecuencia: esto ayuda a la flexibilidad y a la visión estratégica pero desentona en grandes grupos, pues el riesgo lleva consigo la posibilidad de perder. Me he encontrado en situaciones donde pierdo y no puedo manejar la oportunidad de crecer apropiadamente, es decir, no tengo un firme propósito de enmienda, por lo cual no aprendo de ello. Y termino convirtiendo los errores en excusas.

En resumen recordando una profecía que me hizo mi madre hace más de 18 años (tengo 33), ando por la vida con una “carta de recomendación” en la mano derecha y una “carta de despido” en la izquierda, siempre en la cuerda floja, siempre en constante tensión, siempre insatisfecho. El responsable directo y completo soy yo. El único que puede manejarlo y salir de ello también soy yo. Por ello fue tan importante para mí la discusión del módulo en su totalidad. No es una cuestión de decisión simplemente, sino de trabajo, propósito, convicciones y visión personal.

Por ello, tengo que manejar los retos, oportunidades y cambios de manera distinta, asumiendo riesgos pero desarrollando/sincerando 


Primero un camino o visión que garantice mi desempeño a nivel personal y corporativo, en mi vida privada, y en la empresa, priorizando los elementos más relevantes. Muchas veces no me he atrevido a formalizar para mi mismo, dicha visión, evitando así enfrentarme a verdades íntimas que desequilibran mi nivel emocional y personal.

Segundo, voy a buscar ayuda profesional para comenzar a manejar mis desequilibrios personales y emocionales que han afectado mi desempeño en el resto de las áreas.

Tercero, voy a continuar estudiando para obtener un título de 4to. Nivel, probablemente aprovechando Internet y la posibilidad de estudiar online mientras trabajo. Ya he concretado la búsqueda de opciones y comienzo la fase de selección.

Cuarto, comenzaré a utilizar los espacios de discusión y presencia de la organización para desarrollar nuevamente un vínculo comunicacional con todos los niveles, retomando un rol protagónico importante, relevante y pertinente.

Quinto, iniciaré el proceso de mejora continua de mis habilidades del idioma Inglés, las cuales han dificultado mejoras sustantivas de mi crecimiento integral.

Sexto, utilizaré mi aprendizaje de este último año para impulsar a mi media naranja en este proceso de renovación y nuevos equilibrios, estimulando un nuevo crecimiento de la relación menos co-dependiente y más equitativa emocionalmente.

La importancia de desarrollar estos compromisos son fundamentales, pues si estoy sintiendo fracaso a nivel profesional, intelectual, físico, emocional y personal, ¿Cómo puedo ser o sentirme exitoso? Comenzar prioritariamente a gerenciar y coordinarme a mi mismo apoyado en mis principios éticos y morales, es la vía más apropiada, la más expedita y la que efectivamente deja huella a largo plazo; redundando en el éxito personal y de la organizaciones a la cuales pertenezco.

2007-11-10

El miedo

¡Tengo Miedo!
Es una sensación que noche tras noche me alcanza antes de dormir y se manifiesta durante el día de pequeñas formas: un dolor aquí, un calorcillo allá, un chocolate no recomendado al mediodía, un café fuera de mi alcance que de todas maneras me debo tomar, etc.

No hay nada en este momento que pueda hacer para dejar de sentirlo. Sigue allí manifestándose físicamente o más bien: emocionalmente estoy manifestando una forma física todo este absurdo.

Lo peor es esta nada creible esperanza de que nada va a pasar y que haciendo siempre lo mismo obtendré resultados diferentes, hasta podré retroceder en el tiempo y reparar la fuente de miedo que a medida que escribo sube en intensidad y no me deja siquiera seguir.

¡Terror es una mejor palabra para expresar esta emoción! ¿Cómo sobreponerme a ella? ¿Dejar que me llene por completo y por fin se vaya?

A veces pienso que puedo verme a mi mismo desde fuera y que observo como yo mismo -pero otro yo- actuo de la forma que no es conveniente, saludable, protectora, inteligente y vuelvo a atacarme de formas agresivas que nadie puede notar: sólo yo desde fuera , desde arriba -sin evitarlo-

Prometerme a mi mismo evitar estas continuas agresiones no es suficiente: no cumplo mis propias promesas a pesar de si hacerlo con las de los demás. Tal vez deba simplemente prometer a todos que pararé de una vez por todas a ver si realmente lo hago.

¡Tengo miedo y no sé cómo continuar a pesar de ello. He de aprender a hacerlo!

Atte.,

2007-11-03

La verdad necesaria

Vacuidad, soledad, obscuridad, tristeza
¿Es en realidad eso lo que queda luego de lo que acaba?
Si por lo que escribo y siento fuera no sería fin sino quimera.

La esclavitud perpetua de los propios y reiterados errores de los cambios que no hacemos en nosotros mismos son parte fundamental de la visión victimista de nuestro propio ser, convirtiéndonos sin saberlo en victimarios de nuestra propia capacidad de llenar el vacio, de generar luz, de acompañarnos y reir.

No es con un simple juego de palabras que cada quien interpreta, siente o rechaza de maneras distintas que expiaremos y cambiaremos -expiaré y cambiaré- nuestra/mi visión de nosotros/mi mismo ni la que el universe comparte y percibe de nosotros/mi. Pero eso es lo que ahora -esta hora, esta noche- queda como recurso cobarde.

El sueño y la espera, más la eseranzas por hoy me vencen pero seguiré aquí.

Atte.,

2007-10-28

La máscara de placidez

Cada vez que la frecuencia de la rutina me obliga y debo llegar hasta allá, el miedo como primera emoción llega directamente a recordarme el riesgo de lo no posible.

Sabiendo estoy a pocos metros mi imaginación se despega y vuela a toda velocidad a objetivos desconocidos por los demás pero plácidamente reconocidos por mí. Todo esto por dentro: con pupilas dilatadas, respiración entrecortada y un aumento súbito de los latidos -que se sienten fuertes debajo de toda esa ropa-. Mientras que para el resto -hacia fuera- una cálida y actuada sonrisa surge.

Un paso adelante y cruzo el límite que me separa de toda esta tortura. Las imágenes se superponen cuadro a cuadro y no sé si estoy viendo el mundo real, mi imaginación o la combinación de ambas en cámara rápida y al ritmo acelerado de mi paso.

Busco una excusa para que sean más lentas y no la encuentro, sin embargo, vuelvo a dar otro paso y otro universo se abre nueva y exclusivamente para mí. Me doy cuenta que estoy perdiendo mi compostura y que se trasluce la realidad de mi interior, así que respiro nuevamente honda y profundamente, pongo aspecto de plácidez natural y doy el siguiente paso...

Ya no queda más remedio, debo pasar a prisa todo este torrente de provocaciones, este reino de la irrealidad y los deseos escondidos, debo salir de prisa de esta pista de obstáculos y buscar llegar a puerto seguro en pocos instantes.

Corro entonces (siempre por dentro, por fuera: una máscara de tranquilidad) hacia el final del túnel, buscando o bien la luz o la obscuridad y finalmente penetro en ella (hoy fue luz) a esconderme de todo esto y de los demás.

Ya solo me doy cuenta que había aguantado la respiración y que me estoy ahogando; como si estuviera nadando bajo el agua, por lo que boto todo el aire que queda en mis pulmones violentamente. ¡Respiro! Suave, profunda, tranquilamente; dejo a mi mente recordar y repasar la experiencia por unos instantes y me presto para enfrentarme -ahora si- a la rutina que me llevará al trabajo y a la cuasi vida de mi oficina.

Atte.,

2007-10-16

Noche de brujas

¡El “corre corre” ya comenzó! Compramos los disfraces -para la niña de hada y el chamo de Hombre Araña aunque él quería vestirse como Optimus Prime: “el camión de Transformers”-, compramos caramelos y cuadramos con los vecinos del condominio los preparativos finales para la fiesta en el parque: cuán difícil se ha vuelto en Venezuela eso de celebrar la milenaria tradición celta del “Halloween” o noche de brujas.

¡Como ha variado con el pasar de los tiempos!: en Venezuela ha llegado como una moda impulsada desde Estados Unidos por el ya conocido proceso de globalización, tal vez desde las cadenas y franquicias extranjeras y por las series en TV por suscripción; a Estados Unidos llegó a mediados del siglo XIX desde los barcos de inmigrantes irlandeses que desde hace más de 3,000 años incluían entre sus celebraciones las de las cosechas antes del invierno.

Según la historia popular, el 31 de Octubre las almas de los muertos regresaban a visitar sus hogares en la tierra porque ese día no había separación entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Los celtas dejaban fuera de sus viviendas comida y frutas para alegrar a los espíritus y alejar a los indeseables. Con el tiempo esta costumbre ha derivado en la famosa “trick or treat” (truco o trato), en la cual los niños disfrazados van de casa en casa exigiendo golosinas so pena de hacer bromas a quienes no les den.

Durante el proceso de cristianización del Imperio Romano los Papas buscaron reemplazar las distintas celebraciones paganas, siendo en el siglo VIII cuando el Papa Gregorio III designa el 1ro de Noviembre como la Fiesta para todos los Santos. Se dice que Halloween proviene de “All hallow’s eve”, Víspera Santa o Víspera de la Fiesta de todos los Santos.

Ya en la tarde llegamos a casa y nos damos cuenta que los niños se han disfrazado por su cuenta y no hemos decorado pertinentemente. El aire a bochinche nos llega desde el parque y el timbre comienza a sonar con pequeños (y no tan pequeños) prestos a colectar el botín de la noche.

Coloco las “auyamas de plástico” recién compradas y me pregunto de dónde salió esta costumbre y cómo se relaciona con todo este desbarajuste fiestero. Ni por casualidad pasa por mi mente la historia del hombre Irlandés tacaño y bebedor llamado Jack quien engañó varias veces al diablo cuando éste se le apareciera repetidamente en noche de brujas. Al final de su existencia, Jack no pudo entrar en el cielo pero tampoco en el averno y quedó condenado a vagar en la oscuridad con un pedazo de carbón encendido directamente del infierno, el cual colocó en un nabo.

Originalmente los irlandeses ponían un trozo de carbón en un nabo ahuecado para iluminar; esto se llamó la Linterna de Jack o con el tiempo “Jack-o-lantern”. Con la llegada a América los nabos fueron sustituidos por las calabazas, más grandes y fáciles de ahuecar.

En fin, fiesta pagana o no, de sustos y espantos, también es mala para la figura; no debo olvidar que después de este día o mejor mañana mismo me pongo a dieta y vuelvo al gimnasio… pero antes me como este chocolatito que está muy bueno y lo compré con descuento.

¡Vecinos espérennos que ya estamos bajando!

Feliz Halloween