2006-06-22

La noche perenne, el obscuro día.

El deseo no conoce fronteras,
El cuerpo las reconoce,
La mente las fabrica,
El alma las libera,

Y mi deseo, mi cuerpo, mi mente y mi alma se unen en un grito, en un llanto, en un instante, en una singularidad, en un explosión que me llevan directamente, unívocamente, expresamente, decididamente a ti, a tu camino.

Y ese camino, que antes pensé era una línea sinuosa, indirecta, complicada, ahora se vé en mi deseo como una linea directa, en mi cuerpo, como una aguda subida, en mi mente, como una inalcanzable estrella, en mi alma, como una oportunidad de liberar mi dicha.

Y mi dicha, tan cerca de tan sólo tus migajas, es a las vez distante, imposible, increiblemente difícil, pero evidentemente luchable.

Y mi lucha, es sistemática, ordenada y a la vez absurda e incoherente, por lo que mi éxito está ya declarado como fracaso y, porque las emociones y las barreras externas -que practicamente yo he creado- refuerzan diabólicamente mi capacidad de avanzar hacia donde fijé mi objetivo: estar contigo, ser tú, sentirme compenetrado, complementado, fogozo, lleno de gozo.

Y mi gozo, lo es sólo por el hecho de poder imaginar que puede ser, pero se extingue, se aleja, me deja, se enfría con tu indiferencia, tu abandono.

Y mi abandono, por supuesto me lleva de nuevo al inicio, a desear, sentir, pensar, orar, llorar, gritar y luchar.

Mi grito, mi gozo, mi lucha, mi abandono, son mi ofrenda hoy para tí.

Atte.,

2006-06-15

Las cosas simples

tragar.

(De or. inc.).

1. tr. Hacer movimientos voluntarios o involuntarios de tal modo que algo pase de la boca hacia el estómago. U. t. c. prnl.

2. tr. Comer vorazmente.

3. tr. Dicho de la tierra o de las aguas: Abismar lo que está en su superficie. U. t. c. prnl.

4. tr. Dar fácilmente crédito a las cosas, aunque sean inverosímiles. U. t. c. prnl. Le contó una mentira y no se la tragó.

5. tr. Soportar o disimular algo muy desagradable. U. t. c. prnl.

6. tr. Absorber, consumir, gastar. U. t. c. prnl. El muro se tragó más piedra de la que se creía.

7. tr. coloq. Arg. y Ur. Entre estudiantes, empollar (ǁ preparar las lecciones).

8. intr. coloq. Acceder sin convicción a una propuesta.

9. intr. coloq. Dicho de una mujer: Acceder fácilmente a requerimientos sexuales.

10. prnl. coloq. Chocar con un obstáculo. Tragarse una farola.

11. prnl. coloq. No hacer caso a una señal, a una obligación o a una advertencia. Tragarse un semáforo.

Tantos significados y a en resúmen un sentimiento sólido, único, inseparable de mis anhelos, mostrarme, ser yo mismo, compartir con los amigos, dejar la desesperanza, tragar la vida, deglutir el momento, sentir su paso quemando libremente mi garganta, tomando el líquido sin importar su temperatura, tragando la carne, sin importar su textura, su dureza, decidiendo cuándo, cómo, por qué; dejando de ser esclavo de las decisiones, de lo casi irreparable, de lo casi irreversible.

Chocar no es la opción, ocultar tampoco, ignorar lo es menos, mentir es inutil, futil, inocuo y ásperamente divertido y sobre todo, que la consciencia y mi cuerpo me obliguen a gritar, mientras mi mente se rebela, es lo más increible.

Atte.,

2006-06-13

Delirio y consciencia

Bienvenida la noche otra vez.

Hoy en particular se ha presentado como la larga excusa para después del día y para impedir que mañana (es decir, ya hoy) pueda pasar el día momento a momento sin darme cuenta de la realidad.

En verdad siento como fluye su capacidad inhibidora, y a la vez catalizadora de las sensaciones, de las emociones (que no son lo mismo?) y de los pensamientos, despertando a la bestia, al otro yo que escondo tras de mi.

Luego de una larga lista de tal vez, pero escudado en el miedo, y en la comodidad, sólo he llegado al punto en el cual mi sueño gana terreno, pero el cuerpo -dispuesto a castigarme por mis excesos- impide que gane.

Y así es como no metafóricamente, sino físicamente siento el efecto negativo, la aceleración de todo lo temido, el momento determinante...

En el día, que es el verdadero estado onírico consciente, prácticamente la droga de la luz me impide recordar esto y por ello, espero que al escribirlo, lo recuerde

Atte.,

2006-05-17

El juego sucio


El ser humano pasa la
primera mitad de su vida
arruinando la salud y la
otra mitad intentando
restablecerla.
Joseph Leonard

Nunca ha sido más cierto esta frase en mi vida que en los últimos meses, pero sin embargo, el punto está en física, espiritual, emocional, social e intelectalmente trabajar seriamente en este aspecto.

Siendo un continuo viejo prematuro, no sé cómo en este punto, no tomé mis propios consejos: los excesos simples, comer mucho y mal, ejercitar poco, mucho estrés y poco descanso.

La realidad, pues últimamente ando un poco estropeado, y compartirlo pues no me hace sentir mejor, más bien me apena hablar de mi hígado, o del corazón, o del peso, o de la circulación y sin embargo de esto es de lo que estoy hablando... de mejorar mi nivel de vida con simples cosas que me cuesta disfrutar... caminar sin cansarme, dormir sin dolerme, comer con gusto lo que necesito y no desear lo que no requiero...

Las cosas simples pues, son parte de este juego sucio, lo que necesitamos está allí, y lo dejamos por lo que nos compromete, nos daña, y lo peor no sólo lo hacemos inconscientemente, también lo hacemos en forma consciente.

Por qué si comienzo a recuperarme, me niego a hacerlo? Será que un chocolate es más importante que mi vida, o será que la vida y la muerte es lo mismo y por ello no sólo valen lo mismo sino que son intercambiables?

Cómo comenzar este juego sucio del dárse cuenta que la vida (la propia) hay que vivirla plenamente porque de lo contrario no importa su extensión, no es vida?

¿Y qué significa plenamente?

Atte.,

2006-05-05

Te dedico la luna!

Hace poco tiempo me asomé en la noche temprana al cielo y descubrí una increible luz que iluminaba el cielo. Era la luna [por supuesto] que acompañaba mi camino a casa, cansado de tanto trabajar y de saber no tener rumbo.

Por supuesto, la luz de la luna tiene su energía interesante (aunque sé que es el reflejo de la luz del sol) y no porque crea en las energías extrañas, las piedras, la pseudo ciencia ni nada por el estilo, pero efectivamente es una forma de energía.

Y por ello, en ese momento mi corazón (mis emociones, mis sentimientos) me llenaron de gozo y de alegría.

Por supuesto, también puede ser los chocolates que me había comido antes y que me llenaron de endorfinas en mi mente y en mi cuerpo, pero dejemos que la fantasía de la energía que te llena el alma siga por un momento, pues es en esos momentos en los que pienso es necesario tener, estar, vivir, sentir, compartir a/con alguien y poder gritarle Te dedico la luna!!

Y es que al final, estamos solos pero no queremos estarlo, nos sentimos solos, pero es porque buscamos no serlo. Y al fin y al cabo, qué importa si estás solo o no, si puedes siempre compartir contigo mismo, con tu yo interior?

Espero que esta energía, y este momento, duren lo suficiente para dormir contento...

Atte.,

2006-04-14

Deseos

El deseo yace dormido muy cerca, lo puedo sentir susurrar a mi oido decirme lo que quiero escuchar y en mi miembro lo que quiero sentir, por ello, el miedo es aún más aterrorizante que antes....

Perder el control es -para mí- el comienzo de un camino que no estoy dispuesto a recorrer, porque sé que de allí no podré ni salir adelante, ni retroceder, y quedarme atascado es peor que quedarme inerme, como puedo estar en este momento.

Así que, mientras dejo -decido- que mi vista corra a un lado de la vida verdadera, seguiré pensando que el control es lo único necesario para que el fluir sea efectivo.

Atte.,



2006-04-06

Las alas de ícaro

Nihil est in intellectu quod primus non fuerit in sensibus

Nada hay en el intelecto sin que antes pasara por los sentidos.

La conciencia carece de todo tipo de contenido sin el concurso de la experiencia



El desarrollo” entendido en un contexto histórico y social, ha sido permeado en forma importante por los desarrollos tecnológicos de los últimos 200 años (particularmente), los cuáles a su vez se nos presentan como catalizadores de un mayor número de cambios. Este fenómeno de continua retroalimentación positiva, nos obliga a reconsiderar el papel de nuestro entorno sobre la sociedad y el de nuestras acciones individuales y colectivas con este mismo entorno.

La idea predominante en los siglos XIX y gran parte del siglo XX de que el hombre se debía imponer a la naturaleza y a sus propias leyes en forma estructurada y estática ha sido substituida por la fuerza de la realidad, en algunos casos de manera abrupta y en otros de manera progresiva. Esta nueva realidad se manifiesta en todos los ámbitos de las organizaciones humanas y sociales, particularmente en el contexto de las empresas; que han pasado a tener un papel cada vez más importante en el proceso de cambios y una influencia fundamental en la forma de ser y hacer de las sociedades.

Varios de estos factores, estas características de la realidad, ya han sido identificados y discutidos por muchos autores y por la conciencia colectiva y en muchos casos se superponen y contraponen: libertades sociales, nueva concepción de los derechos del hombre, aumento progresivo de la pérdida de privacidad por seguridad, estructuras productivas donde el hombre no es la mano de obra principal, agotamiento de materias primas, distribución irregular de los bienes, fusión de costumbres, estandarización de elementos culturales, trans-culturización, predominancia de elementos culturales y globales simultáneos, pérdida del poder del Estado y aumento del poder de las Corporaciones, etc.

¿Cómo debemos enfrentarnos a estos factores y a los que aún no hemos identificado? ¿Cómo prepararnos para los siguientes factores/cambios que continúan ocurriendo? ¿Cómo fluir con la corriente en forma pertinente, efectiva, productiva y maximizando el bien colectivo?

Muchas de estas preguntas son parte de los retos que todos los hombres y particularmente los líderes tienen que enfrentar. Dado el papel cada vez más preponderante de las empresas en parte de la dinámica social (globalizadora y a la vez local), los líderes de las empresas y de las organizaciones son llamados a interpretar en forma holística las nuevas reglas del actuar y los nuevos valores que deben imperar.

El problema es que no estamos preparados para encontrarlos, mucho menos definirlos y aceptarlos, por ello, es imperativo romper nuestros propios esquemas, nuestros paradigmas y nuestra visión del mundo. Debemos escindir nuestra percepción de la realidad para crear nuevas experiencias y una nueva visión del entorno más amplia, no tan estructurada, lo suficientemente enfocada para cumplir los objetivos (personales, de la empresa, del negocio, de la sociedad) pero lo suficientemente desdibujada (borrosa e indefinida) para que se encuentre en constante mutación y adaptación a los cambios del entorno.

Es requerido que los nuevos líderes comprendan (comprendamos) que el cambio –siempre permanente- es la norma y que reevaluar constantemente nuestra percepción del entorno para adaptarnos sinuosamente a sus cambiantes formas es fundamental –esencial- para comprender en el continuo del devenir de los cambios, el objetivo del liderazgo per sé y en las singularidades (los grandes cambios de paradigma, los sismos sociales, económicos, tecnológicos) cuáles son los necesarios elementos sociales, de visión, de negocio y las acciones que deben ser reevaluados, ejecutados, para definir los nuevos objetivos y perseguirlos.

Si fallor sum

Si me equivoco, soy

(San Agustín)

2006-03-28

Levedad

Hoy siendo ya el final de un largo día, aprecio esos espacios de soledad que me permiten encontrarme nuevamente a mi mismo y compartir de manera íntima y única mis pensamientos ya derrotados por el cansancio y renovados por la continua estupidez del entorno.

Ayer (o fue más bien antes de ayer) me indicaron que yo siempre estoy sintonizado con el entorno, y sabiendo que es un piropo, no puedo más que no aceptarlo por no merecerlo. Mi entorno está tan aislado de mí y yo de él que simples cosas siquiera puedo atreverme a pensarlas, mucho menos a escribirlas y aún peor libremente comentarlas. Las cosas complejas, las mentiras elaboradas, el absurdo mesiánico de mi persona -esas sí- fluyen, sin embargo, libremente, pacientemente; derrochando absurdos momentos.

Lo que quiero entonces es sacar a relucir mi naturaleza verdadera o simplemente estar solo para que no puedan recriminar su existencia?

Hoy, nuevamente hoy, ya pasada la medianoche, ya es mañana y el ciclo comienza de nuevo, sabiendo que se repetirá incesantemente hasta que al detenerlo en el intento toda partícula de mi espíritu desaparezca.

Atte.,
C.,

2006-03-22

El otro depredador

En un contexto general (y también específico), tengo que reconocer que soy un privilegiado: h tenido la oportunidad y el interés de crecer personal y profesionalmente durante mi vida; sin por ello entrar en la categoría "ser mejor" persona.

Sin embargo, si lo pienso en el contexto del enfrentamiento entre mis creencias, mis valores y mis acciones, con una evidente disonancia cognoscitiva, me he obligado a deformar mis valores antes considerados positivos para llevarlos hasta otros que sencillamente aún en lo más profundo de mí, siquiera me satisfacen.

¿Cómo es posible que yo haya desaprovechado todo ese interés, toda esa oportunidad y para ir endureciendo de forma tan terrible mi caracter, mis sentimientos? ¿No es incompatible este proceso con el de madurar, mejorar, crecer?

Hay quienes he visto florecer ante el aprovechamiento de su intelecto, de sus oportunidades, de sus búsquedas, y no me siento de la misma manera. ¿Es éste un modelo eterno: el de ver lo mejor de los demás en uno mismo sin ver los errores?

Cuán difícil es hoy escribir estas palabras, cuán profundas pueden ser y cuán vacías cuando caen en mis propios oidos al releerlas, en mis ojos que lloran y se secan a la vez por el hastío de verlas y mi lengua se seca con el sentimiento de tiempo que transcurre y que se llena de momentos efímeros que sólo nos llevan al siguiente.

El pequeño y cruel juego mental que estoy aprendiendo a jugar no puede ocultar la verdad que a mi mismo escondo: todo se va por el caño, todo se desaparece, sólo ha quedado el vacío.

Y el vacío se puede llenar -como decía el antigüo cuento- de heno, o con la luz de una vela, o con el fuego de quemar un poco de heno con la candela de la vela, es decir, se puede llenar de lo material, de lo espiritual o del delicado y complejo equilibrio de ambos; pero siempre me voy pongo a penetrar ese vacío de la forma incorrecta y perversa de lo material o peór aún, de lo absolutamente espiritual y al final dejo mi propio yo mal expresado, mal representado y lleno a su vez de vacío.

Por ello, he comenzado un juego de cazar gatos y ratones, depredando (en su acepción: Robar, saquear con violencia y destrozo) pero a mi mismo, mi robo, mi saqueo, mi violencia, mi destrozo.

Atte.,

2006-03-13

Fútil y Pueril!

Cuál es la mejor manera de encontrar la verdad que tu propia mente esconde?

Será eso lo que me impulsa en forma pausada pero decidida a ejecutar pequeños actos que a su vez son pequeñas muertes?

Será cierto que los hombres vemos el éxito en la cama como una pequeña prueba que cambiamos por el verdadero éxito?





Nos hace esto menos importantes y nos lleva a niveles pueriles?

Serán siempre preguntas las que ronden en una noche como esta?

Y dónde están las respuestas?

Atte.,


2006-03-04

¡El club!

¿Cuántas veces no he sentido la necesidad imperiosa de gritar a los cuatro vientos aquello que puedo sentir y en vez de ello lo reprimo?

¿Cuántas veces no han sentido la urgencia de abrirnos a la vida, a la verdad, al amor, a una emoción, al riesgo, al fracaso o al éxito, y en vez de ello, nos cerramos, sufrimos en silencio y dejamos de compartir?

Yo si pertenezco a este exclusivo grupo de personas que no sabe por qué no sabe nada, y aún así sigue llenándose de ínfulas, de inferioridad falsa, de un sentido de superioridad obsceno y cruel, tanto con sigo mismo como con los demás.

¿Cómo lograr entonces abrir la puerta de aquello que llamamos salida? ¿Cómo vivir la vida sin estar claros que hay que vivirla para poder sentirla?

Lo único que he logrado hasta ahora es encontrarme con personas, a través de las cuales hago valer mi voz, o manipulo mi entorno para que su voz valga por la mia.

Cerrarse a la oportunidad de salir de ese club -ya no tan exclusivo- si sería un verdadero privilegio, el cual estoy aprendiendo a seguir.

Atte.,


2006-02-24

El amor de mi vida (parte I)

Todo comienza desde el final y vuelve al principio. Ésta es la esencia vital a través de la cual fluimos en el universo, con él y por él sin entender nunca claramente el sentido del flujo ni el sentido de pertenencia a uno mismo -a mi mismo-.

Y como todo al final comienza por el principio, o mejor dicho inicia por el comienzo, he decidido contar, lo que recuerdo (y cómo lo recuerdo) de mis amores, desilusiones, pasiones y esperanzas.

La primera que puedo dilucidar era una hermosa niña de pocos años (creo que la conocí a los 5 años) y de la cual no recuerdo casi nada, excepto el día que me invitaron a su fiesta de 6 años (o serían 7):

En el salón de fiestas/jardín de un edificio pequeño (unos 5 pisos) con rejas blancas y cerca de la avenida principal nos encontramos en su reunión. Tengo que reconocer que además de estas mínimas descripciones, únicamente recuerdo su rostro pequeño, su tez algo obscura, aceitunada y mediterránea, sus ojos grises/azulados intensos y grandísimos que sonreían a la vez que su sonrisa blanca e inmaculada como sus dientes.

También recuerdo su cabello castaño, liso y algo corto que recorría su rostro de un lado para otro cuando caminaba o correteaba el jardín.

Finalmente, el recuerdo más intenso, el más puro, el más duro, correr detrás de ella con el regalo con la esperanza de robarle un beso. La escena digna de unos padres orgullosos de sus sanos, vigorosos y alegres niños, a mi me llena de rabia y a la vez nostalgia: el primer gran rechazo, la primera burla, el escarmiento de no ser aceptado.

Esa imagen propia correteando casi en círculos en el paqueño jardín de grama verde, me enseño que no siempre lo que se que se quiere se obtiene, por más que se desee, por más que se corra detrás, por más que estés en el lugar correcto.

Mi querida Donna, cuántas enseñanzas en tan pocos segundos y cuántos recuerdos luego de más de 30 años.... yo te sigo deseando, te sigo queriendo!!!!

Atte.,

2006-02-17

La fidelidad a los preceptos propios

Saludos,

Tengo tiempo sin escribir porque -debo reconocerlo- estoy muy molesto, confundido, irritado, nervioso, triste, diría casi deprimido y no es común que yo esté en una situación como ésta y expresarlo de forma tan abierta y libre.

A medida que pasa el tiempo, he visto una bifurcación, más bien un alejamiento entre lo que creo o creía y lo que hago; entre lo que digo y lo que siento; entre lo que siento y lo que creo.

Por supuesto ese es un círculo nada virtuoso éste de complicaciones emocionales, intelectuales y hasta físicas que se superponen sin sentido, sin razón, o mejor dicho con todo el sentido y la razón de desestabilizar mi precario equilibrio.

Decir entonces que soy fiel a mis principios o a mis preceptos es prácticamente una herejía y a los herejes, la historia, normalmente los ha castigado de múltiples formas o les ha convertido en mártires o simplemente en olvidados reductos.

Querer escribir hoy sin querer decir lo que en verdad tengo que decir es ya de por sí muy complejo para mí, pues sé que la emocionalidad que acompaña lo que escribo se transluce fácilmente y todo lo que no quiero decir también se dice, si se lee con los ojos de los sentimientos, de la emoción. Pero nada de esto hace que pueda mejorar este sentimiento, esta sensación fisico-química que embarga -que alberga- mi cuerpo, mi mente y mi corazón.

Hoy realmente, la mano amiga, el abrazo preciso, el amor violento, el sexo sincero, la pasión desenfrenada, la gula sibarita e incluso el consumismo neoliberal debo usarlos para sostener, evitar una caida mayor, sabiendo que, pueden ser aquello que más me acerque al mismo borde. Hoy es día de cirugías completas, de reconstrucciones, o al menos de mentiras que con apariencia de verdad, nos hagan a todos sentir mejor

Atte.,